martes, 11 de septiembre de 2012


LA SAGA

Y pensar que después de más de 3500 años aún se sigue disputando el plato de lentejas que negociaron Esaú y Jacob. Aunque esta es la punta de la historia debemos remontarnos hasta el comienzo de la misma, cuando Abraham abuelo de los dos personajes de nuestra historia, abandonó su tierra natal para instalarse en otras tierras.

Después de mucho vagar por diferentes lugares, Abraham se instaló en las tierras del rey Abimelet con quien disputó una extraña confrontación, por estar de marrullero. Abraham hizo pasar a  Saray su esposa como la hermana y aunque esto no era mentira porque realmente eran medio hermanos pero también esposos. Abimelet se prendo de la belleza de Saray y la llevó a su palacio con la intención de agregarla a su harén; pero cosa extraña, Dios que es muy celoso y cuida a sus protegidos hasta los más mínimos detalles; le habló al rey en sueños para que le devolviera la esposa a su huésped, temeroso el monarca, devolvió la mujer cargada de presentes a su esposo.

Siguió morando Abraham por aquellos lares sin que Saray le diera descendencia, esto tenía al profeta muy desconsolado, quien se lo pasaba rindiendo ofrendas al creador para que abriera el vientre de su esposa. Al fin sus ruegos fueron escuchados y nació Isaac para dicha y alegría de Abraham.

Con el tiempo el padre envió a su siervo más fiel a conseguir esposa a su adorado primogénito a la tierra de sus mayores; el fiel servidor trajo consigo a Rebeca, sobrina de Abraham y de Saray y prima de Isaac y procedió a hacerla su esposa.

Isaac estaba morando en la tierra de Abimelet, rey de los filisteos e igual  que padre, tuvo temor que lo mataran a causa de su esposa. A raíz de la primera experiencia, el rey  desconfiaba de aquellos forasteros que aparecían con esposas hermosas y personalmente se puso a expiarlo hasta sorprenderlo retozando con su esposa y de inmediato lo increpó por la falsedad del parentesco entre ellos.
A pesar de todo siguió morando en aquella tierra. Rebeca no lograba quedar encinta, situación rara en aquella familia, puesto que Saray había sufrido del mismo mal. Por fin, después de muchos ruegos, ofrendas, alabanzas, sacrificios, ayunos, abstinencias, banquetes y hasta desenfrenos, Dios escuchó los ruegos de los esposos y los premió concediéndole unos gemelos, los cuales eran Esaú y Jacob. Según reza en la historia, estos ya peleaban desde el vientre de su madre y después de nacer, la rivalidad se acentuó más, gracias a la mediación de sus padres, pues cada uno tomó preferencia. Isaac por el mayor y Rebeca por el menor.

Esta rivalidad que se ha mantenido en el tiempo a través de la descendencia, de este par de hermanos al grado de aún hoy seguirse disputando el plato de lentejas que un día lejano negociaron nuestros personajes.

Negociada la primogenitura, Rebeca aconsejó al joven Jacob partir a la tierra de sus mayores para salvarlo de la furia de Esaú, venciendo cantidad de peripecias, Jacob llegó a casa de su tío Laban. Antes de llegar a su destino, Jacob fue inspirado por Dios para conocer su destino y agradecido le prometió al creador, pagarle el 10% de lo que consiguiera. Desde aquel momento quedaron instituidos los diezmos.

El encuentro con la familia de su madre no fue tan cordial que digamos, por no haber llegado con presentes, el tío lo puso a trabajar cuidando los rebaños. Con los días Jacob se enamoró de Raquel, la hija menor de Laban, y la pidió por esposa. Laban aceptó con gusto, pero el día de la boda no entregó la bella Raquel, si no que se apareció con la feota de Lía, la hija mayor, quien por cierto ya estaba entrada en añitos y no había podido pescar marido. Con promesas y cuentos y mucha astucia Laban convenció a Jacob de tomar por esposa a Lía y prometió darle también a Raquel. En el fondo Laban esperaba casar a su hija menor con mejor pretendiente, pero pasado el tiempo y al no lograrlo terminó dándosela a Jacob. Este quien vivía prendado de la belleza de la joven recibió con regocijo la decisión de su tío. Lía, la primera esposa de Jacob le daba hijos a este, mientras que Rebeca, cosa extraña, salió como su tía y su abuela estéril, parecía como si la naturaleza se negara a producir una descendencia que estaba destinada a tomar los haberes por la fuerza y el ingenio de manera no muy santa. De nuevo Dios tendió su mano y ya casi con la menopausia, le abrió el vientre a Raquel y para gozo de Jacob, esta quedó encinta y nació el preferido y anhelado hijo de la mujer amada. José le puso por nombre y fue el vástago número once de Jacob, quien al ser procreado con la ayuda de Dios, el padre le tomó preferencia.

Aprovechando la ganga que le había concedido Dios, Raquel se embarazó de nuevo para su mal. A la hora de nacer el niño, el parto se complicó y teniéndolo Raquel expiró.

Dios le cambió el nombre a Jacob, llamándolo Israel, prometiéndole ser la cabeza de un gran reino; Jacob no llegó conocer dicho reino pero su descendencia amparada en la promesa del creador, ha tomado a su haber y de manera poco ortodoxa todo, lo que por mandato divino según ellos les pertenece.

































                CAIN Y ABEL

El sol abrazaba la espalda del labrador quien con denuedo hendía la azada en el surco preparando la tierra para la siembra, cuando el día declinaba Caín sudoroso paro la faena y satisfecho  se puso a  contemplar lo realizado. Pasado el arrobamiento cargo la herramienta y feliz partió hacia la vivienda silbando una tonada que el mismo le había compuesto al surco. Durante varios días la rutina fue la misma hasta cuando Caín se sintió satisfecho del lote que había preparado, sembrando la semilla solo le quedo esperar que esta germinara.

La naturaleza fue benigna con el labrador, el surco broto vigoroso augurando una cosecha esplendorosa y abundante; los días pasaron con la parsimonia de siempre, el sembradío creció exuberante macollando unas espigas robustas que hacían henchir el pecho de Caín con satisfacción.
Una mañana llego Caín como de costumbre a laborar en su parcela solo para descubrir que el ganado de su hermano Abel se encontraba pastando plácidamente en su plantío; una rabia sorda le recorrió por todas las fibras de su ser, no era la primera vez que esto ocurría ya otras dos veces había sucedido lo mismo y aunque le puso la queja a sus padres estos poca atención le habían prestado. Sin medir las consecuencias el agricultor ataco al ganado con sevicia y alevosía  descargando su furia en los indefensos animales que espantados corrían despavoridos trillando el cultivo causando más destrozos en la pequeña chagra.

Abel escondido en un pequeño bosquecillo contemplo la acción de su hermano pero no se atrevió a intervenir por el temor reverencial que le profesaba a Caín, solo atino salir corriendo donde sus padres a contar el accionar de su hermano narrando el suceso muy a su manera haciendo aparecer a su hermano como un energúmeno sicópata que atacaba su ganado simplemente por la envidia que le tenía.

Por la tarde que Caín volvió al hogar, Eva lo recibió con un regaño fenomenal increpándolo por la malevolencia en contra del hermano y su ganado, sin darle oportunidad de defenderse la madre siguió cantaleteando por un buen rato,  ya para terminar Eva advirtió a Caín que si volvía tocar uno solo de los animales del hermano tendría que irse de la casa.

Pasados los días el labrador recogió la poca cosecha que pudo obtener y de nuevo inicio el proceso de alistar el lote para sembrar. El cultivo creció casi con las mismas características del anterior pero con mayor cuidado por parte de su dueño quien se esmero en mantener a raya al ganado de su hermano temeroso de la advertencia que le hiciera Eva. Las espigas fueron madurando haciendo presagiar una cosecha abundante alegrando el corazón del agricultor quien cada día se sentía más emocionado por su trabajo

El día de la cosecha llego y Caín inicio la labor de recolección cantando mientras efectuaba la faena, el hombre tardo varios días en la tarea, para cuando termino tenía un granero lleno de trigo.

Una mañana pasó Caín a revisar su bodega, solo para encontrar que el ganado de su hermano se encontraba comiendo y pisoteando su cosecha. A pesar de la rabia que lo invadió el agricultor corrió hasta donde sus padres.

Para informar el nuevo insuceso. Como las veces anteriores sus padres poca atención pusieron a las quejas de Caín quien se retiro para el lote desanimado triste y con resentimiento en el corazón; ya en este no sintió ánimo para iniciar ninguna labor, mejor se recostó bajo la sombra de un árbol a mascullar su resentimiento.

Casi dos horas paso Caín en su arrobamiento al final tomo la decisión de iniciar un nuevo cultivo en sitio más apartado, así preparo otra parcela y comenzó con la rutina de siempre. Después de muchas labores la cosecha estaba casi lista y otra vez aparece en escena el ganado de Abel, en esta ocasión Caín no ataco al ganado sino que busco al dueño para cobrarle el descuido con el rebaño.
Escondido el pastor reía con malevolencia viendo al ganado trillar el surco, esperaba que como las veces anteriores su hermano la emprendiera en contra de los animales, sorprendido porque esto no sucedió Abel se inquieto poniéndolo esta actitud al descubierto de Caín quien al descubrirlo corrió hasta darle alcance, la riña no duro mucho el agricultor ataco con rabia violenta  descargando la furia acumulada en el cuerpo del hermano quien no pudo defenderse del energúmeno ataque de Caín, cuando este cansado de golpear paro la paliza con estupor descubrió que su hermano estaba muerto.
De la misma forma súbita como se encolerizo Caín, así también lo invadió un pánico aterrador al ver el cadáver de su hermano yaciendo en el suelo brotando sangre aun por las diferentes heridas recibidas. Caín temblaba por el insuceso, aunque no tenía una percepción clara de la muerte, y no se conocían los mandamientos de la ley de Dios, el homicida presentía que su acto era indigno ante sus padres y dios, a pesar de no haberse inventado el aparato judicial Caín presentía que sería castigado: Escondió el cadáver en el bosque y trato de continuar la faena como siempre pero el recuerdo le aguijoneaba la conciencia no permitiéndole tener tranquilidad.

Al regresar a casa su padre le pregunto por Abel Azarado contesto -yo no soy guarda de mi hermano-

Adán lo tomo por los hombros y clavándole una mirada profunda volvió a preguntar -¿qué le hiciste a tu hermano?

Caín comenzó a llorar y trato de desasirse del apretón de su padre pero este lo tenía asido con fuerza. Al cabo de unos pocos minutos Caín dejo de forcejear y abatido agacho la cabeza avergonzado sin atreverse a mirar a su padre; este aflojo la presión y nuevamente pregunto-¿qué le hiciste a tu hermano?- Caín llorando y casi agritos confeso a su padre que Abel había sido atacado por unas fieras y que estaba muerto. Ante esta confesión  Adán soltó a Caín y seguido mirando con la vista perdida en un punto del infinito se le oyó decir- no puede ser no puede ser-tomando nuevamente a Caín lo interpelo – donde esta, donde esta- Caín se apresuro a llevar a su padre al lugar donde reposaba el cadáver de su hermano. De inmediato Adán reconoció los despojos de su hijo menor y mirando a Caín exclamo-¡esto no fue hecho por las fieras!, fuiste tú quien lo mato- Caín retrocedió temeroso de la furia de su padre, de dos zancadas Adán lo atrapo de nuevo y con rabia histérica  amedrentaba al asesino. Caín apesadumbrado agacho la cabeza esperando los golpes de su padre. Adán alzo la mano para golpear, de repente escucho la voz de Eva pidiendo no hacerlo.

Adán se contuvo a medias y espero que Eva llegara para mostrar la “hazaña” de Caín. Horrorizada al ver el cadáver de Abel, Eva se lleno de congoja y  mirando al fratricida con una profundidad tal, que alcanzo a ver en el corazón de su hijo  que este no sentía dolor por lo hecho; alzando la mano lo señalo diciendo- maldito serás, tu y todos tus descendientes hasta el final de los días. Vete de mi presencia que ya no eres más mi hijo-tomando a su esposo de la mano se alejó de aquel desolador paraje dejando a Caín solo.

Caín partió sin rumbo sintiendo la maldición de Eva como una montaña sembrada en el alma< según los estudios esta maldición la cargan todos los agricultores del mundo y por ello quedaron como la base de todas las sociedades; también se rumora que gracias a esta maldición del campesino se aprovechan: los comerciantes, pagando mal sus cosechas; los políticos, ofreciendo promesas, los militares y guerreristas, reclutando a sus hijos para llevarlos a la guerra>.El errante vago varios días hasta que llego a la tierra de los hijos de los hombres denominada Ur; ahí encontró trabajo donde un agricultor quien tenía siete hijas las que ofreció como pago, Caín acepto< se dice que este fue el peor castigo que recibió por su crimen; ya que si una sola jode ¿Cómo serán siete.
























                          PREDICADOR

El predicador  se paseaba meditativo analizando los pormenores de los últimos acontecimientos, miraba retrospectivamente sucesos  de los actos públicos que había efectuado, comenzando desde el día cuando convirtió el agua en vino, hasta ese mismo día que escapó de la muchedumbre quienes lo querían coronar rey. En su analizar, no alcanzaba a comprender el pensamiento humano, no entendía porque los hombres sólo se preocupaban por las cosas terrenales olvidando la grandeza del espíritu; escudriñaba y escudriñaba  los más dentro de su ser, buscando la esencia de aquel proceder, pero entre más se adentraba mas se confundía. Caminaba cabizbajo por el hermoso paisaje del monte de los olivos, cuando de imprevisto se encontró con el señor de las tinieblas. El predicador se sorprendió y sobresaltado paró su andar. – ¿Por qué te sorprendes?- habló el personaje. Jesús miró con ojos sorprendidos al personaje, pasmado por la súbita aparición de este.

-¿Qué quieres de mí? – al fin atinó a decir
- Despejar tus dudas y ayudarte a encontrar el camino- respondió el espectro.
- ¿Ayudarme a despejar qué?- habló más aplomado el predicador mientras escudriñaba con la mirada la sombra que le hablaba- ¿y cuál camino?

- Si amigo mío; te encuentras confundido porque tu naturaleza no alcanza a entender el proceder humano, este es el motivo de tu preocupación.

- No te entiendo- paró el predicador a su interlocutor.

- Te lo explicaré más detalladamente- dijo el señor de las tinieblas y prosiguió: tú naciste con los poderes de tu padre, desarrollados, pero vibrando al ritmo de la materia, por lo tanto, tu esencia es diferente a la de los demás mortales; para poder tú pensar como los demás hombres, tienes que despojarte de tus poderes divinos y ser uno más entre ellos con sus virtudes y defectos.

- Sigo sin entender- dijo el predicador.
- Sí…- alcanzó a decir el tinebloso, cuando un haz de luz inundó la estancia, dando aparición al Señor de la luz, el predicador se sorprendió aún más. No así el señor de las tinieblas que ya se esperaba aquello por conocer a su hermano.

- ¿Qué le haces a mi hijo?- preguntó con vos celestial el señor de la luz
- Enseñarle a ser humano, que entienda la esencia de la materia, para que pueda ser uno más entre ellos.

- ¿No crees que estas yendo muy lejos, y te inmiscuyes en asuntos que no te competen?
- ¿Cómo así?  …- ¿no quedamos que yo dirigiría la materia y tú el espíritu?
- ¿Desde cuándo ese trato?
- Lo que hace que tú te quedaste con el cielo, y me enviaste a las tinieblas.
-¿Por eso te entrometes entre mi hijo y yo?
- No me entrometo, en este momento tu hijo a pesar de todo es materia, por lo tanto me pertenece.

El predicador escuchaba aquella conversación, hecho un mar de dudas, a pesar de su esencia divina, no entendía que la divinidad fuera por pares. Y la conversación que siguió aún más perplejo lo dejó.

Por eso quiero enseñarle el mundo de la materia, para así despejarle las dudas.

¿Quién eres tú para interferir en mis asuntos?
Soy tu hermano y domino y entiendo las pasiones de la materia, eso me da derecho a interferir en tus asuntos.
- Si te crees que tienes mucho derecho y poder ¿qué propones?

¡Uf! ¿Qué propongo?- habló el tinebloso sopesando las palabras antes de hablar, mientras dejaba divagar la mirada por el paraje. Entre tanto, el predicador seguía como convidado de piedra, mientras las dos divinidades definían su futuro.

…Que lo dejemos ser humano con todos los riesgos, para  poder que entienda la esencia de la materia. El señor de la luz sopesando la propuesta del tinebloso. Al fin dijo: - parece buena tu propuesta, dejarlo sin poderes divinos para ser uno más entre los hombres- mirando al hijo amado respondió: -trato hecho.

El predicador sintió una conmoción interior, cuando después de decir las últimas palabras, su padre lo estrechó en un abrazo divino pero despojándole sus poderes.

¿Por qué haces esto padre?
Porque has cometido demasiados errores, Yo te envíe para mejorar a los hombres espiritualmente y tú te has preocupado sólo por la materia del hombre siendo que yo proveí a los hombres con todo lo necesario para sus cuerpos, pero el hombre nunca está satisfecho, siempre quiere más y más, se la pasa acumulando bienes  aunque no lo necesite. Así tenga que despojar a sus hermanos, ve y predícales la fraternidad, la hermandad, la solidaridad el compartir. A los hombres no trates de  darles más porque nunca están satisfechos, ve a enseñarles que la materia y el espíritu son uno solo; que el equilibrio consiste en no ir a los extremos y que una armonía perfecta entre cuerpo y espíritu es lo más recomendable. Ahora sigue meditando porque de ahora en adelante serás uno más entre ellos, y sin decir más, desapareció del paisaje como había llegado.

El predicador cambió los pensamientos que lo habían llevado a retirarse en aquel solitario paraje, hasta aquel momento no había sentido los cambios corporales ni espirituales que su padre había obrado en su cuerpo con el ultimo abrazo que le diera; pero a pesar de todo se sintió sereno y sin preocupaciones y sin más siguió el camino que lo llevaría hasta donde tenía su campamento. Cuando llegó a este, reunió a su gente e inició uno de sus más venerables sermones que quedó registrado en el evangelio de Judas el escóriate, quien por cierto era su mentor político y tesorero.

Amados hermanos y hermanas, hoy he tenido un encuentro con mi padre y mi tío el tinebloso. Cada uno me habló de la materia que domina; ambos fueron críticos por mi comportamiento con ustedes, me regañaron porque pese a estar en
medio del hombre, no he podido entenderlo  a fe hermanos que no  logro entender el proceder humano, las muchedumbres me siguen por las cosas materiales que les puedo ofrecer, pero a las enseñanzas del buen vivir, no prestan atención, sólo les interesa lo material, los domina el poseer sin pensar en los demás. Por eso hoy no quiero hablar del reino de los cielos, hoy quiero hablar acá, de la tierra, de cómo comportarnos con nosotros mismos, porque si no nos respetamos a nosotros mismos, no  respetamos a nuestro hermano; si no nos amamos a nosotros mismos,  no amamos a nuestro hermano.

Mi padre quiere veros feliz pero vosotros os hacéis desgraciados; no siguiendo  sus enseñanzas o interpretándolas en vuestras necesidades, por eso os digo: no atesoréis aquí en la tierra, los tesoros de la tierra son pasajeros y nos hacen viles a los ojos de mi padre, no os dejéis seducir por el tinebloso que solo quiere conquistar para que den rienda suelta a sus sentidos para que eludan la esencia divina de la que proceden. Hermanos vamos a orar para agraciar a mi padre.

Ha pasado mucho tiempo de estos, cuando en Jerusalén  se corría el rumor que se acercaba el predicador que multiplicaba los panes y los peces.

El predicador llegó montando su jumento; la ciudad entró en agitación febril y la conmoción parecía revolver hasta los cimientos de las castillos. Las autoridades políticas, religiosas y hasta militares, no entendían el electrizante ambiente que agitaba aquel humilde hombre cabalgando en un asno.

El predicador llegó hasta el templo y absorto, contempló como la muchedumbre le ofrecía multiplicidad de monedas para que los multiplicara. Una rabia honda lo fue invadiendo y en ese preciso momento recordó que su padre en el último encuentro le había entregado un látigo y le había dicho: -ya en su momento sabrás como utilizarlo- El predicador sintió que era la ocasión y sin más, desenrolló la reata y con furia y saña, la emprendió en contra de la muchedumbre. Los feligreses del templo, corrían despavoridos al ver como el predicador, cual energúmeno fogoso fustigaba a los feligreses mientras vociferaba palabras ininteligibles que nadie escuchaba pero que ayudaban a causar más revuelo.

Pasado aquel incidente, por toda Jerusalén sólo se comentaba la actitud que había asumido el predicador; todos los que habían  esperado que el profeta les multiplicara las monedas sentían rabia y rencor, por aquel hombre que de un momento a otro había cambiado la forma de proceder con la multitud. Innumerables comentarios se comenzaron a tejer entre el público y llegaron hasta los oídos de los gobernantes quienes sólo esperaban un desliz del predicador para acusarlo de subvertir el orden. A partir de ahí la maquinaria del poder comenzó toda a funcionar en un solo objetivo: castigar al predicador, por la insolencia de pretender transformar el estatuto Quo Reinante.
Para los dueños del poder no fue difícil encontrar, quienes dieran falso testimonio, y así fue como reclutaron mentirosos, embaucadores, timadores, lenguaraces y toda una pléyade  de testificadores en contra del predicador.

El hombre que aquel domingo llegara montado en un asno y fuera vitoreado por la multitud por el día viernes de aquella misma semana; era vituperado por esa misma gente que antes lo aplaudió. No fue mucho el esfuerzo que tuvieron que hacer las autoridades para logar el objetivo de sentenciar a muerte al hombre que multiplicaba el pan y el pescado, quien por negarse por una sola vez a hacerlo fue condenado a la cruz por esa misma gente a quien días antes ahitara con su divino yantar.





                              LA BODA

La ceremonia fue concluida por el rabino con la consabida frase de para toda la vida. Los presentes aplaudieron eufóricos, algunos se apresuraron a felicitar a la recién desposada pareja, mientras los músicos iniciaban a tocar la canción que se acostumbraba en aquellas ceremonias. El lugar donde se celebraba el ágape era una hermosa casa solariega  habilitada con amplios salones especial para aquel tipo de celebraciones.

El maestro quien había sido invitado junto con su madre, asistió con cuatro de sus primeros apóstoles. María, la madre del maestro, estaba acompañada de una hermosa mujer también llamada María, a quien para diferenciarla de la madre de Jesús, la llamaban con el nombre de donde nació María la de Magdala, y así se conoce hasta nuestros días.

En el banquete se repartió toda clase de viandas y bebidas con gran profusión, lo que ocasionó que el vino se agotara y la fiesta apenas estaba en la mitad. Con desconcierto, el padre de la novia, informó a los invitados el suceso, pidiendo mil disculpas a sus invitados por aquel descuido casi imperdonable.
Desesperadamente la madre del maestro pidió a la de magdalena que la acompañara a hacer una diligencia. María la madre de Jesús, había concebido a este siendo apenas una púber, María no alcanzó a conocer su primera regla por haber quedado en embarazo en su primera ovulación; por lo tanto no tuvo conocimiento de aquel castigo según algunas deslenguados le había prodigado Dios a las mujeres por haber introducido el pecado al mundo. Según algunas de  las versiones, Dios dijo: - por tu pecado, derramaras todos los días gotas de sangre- intuyendo aquel grave castigo Eva imploro el creador le rebajara un poco  aquella pena tan severa. Compadecido  Dios, a muchas de las súplicas de la mujer, al fin, Dios accedió a rebajar la sanción a por lo menos de una vez al mes. Por esta razón, María la madre de Jesús parecía muy joven para tener un hijo tan adulto. Otra cosa que sucedió en aquella fiesta, era que las dos Marías eran asediadas por toda clase de admiradores, quienes no se cansaban de galantearlas.

La madre llegó hasta donde el hijo y de sopetón dijo: - has algo hijo para ayudar en esta fiesta – a lo que Jesús contestó:- Yo apenas soy otro invitado y más aún mi hora no ha llegado- María no dijo más nada y mientras se retiraba a ordenar a los invitados que llenaran las ánforas de agua, guiño un ojo la de  Magdala para que rogara al maestro hacer el milagro. La de Magdala se acercó al maestro con andar cadencioso clavando la mirada de sus grandes ojos negros en los claros de Jesús, cuando estuvo a un paso, la mujer alzó la mano y rozando con el envés de ésta, el rostro del Cristo, con acariciadora voz, dijo: - tu puedes hacernos el favor- subyugado por aquella mirada, por el rostro, de facciones casi angelicales y delineado cuerpo de la mujer, Jesús no alcanzó a darse cuenta que las ánforas  ya rebosaban del más delicioso vino celestial. Con la abstracción en que lo sumió la Magdala, Jesús alzo la mano y casi que en acción refleja hizo la conversión del agua a vino. Pasado el arrobamiento, el Cristo quedó mirando a la mujer y seguido dijo: - mujer quieres acompañarme a predicar a donde voy – fue así como la de Magdala se convirtió en un discípulo más del hijo de Dios.












                          EL ADMINISTRADOR


Cuando fui designado para administrar los destinos de aquella hacienda, llevaba un cúmulo de ideas y deseos por mejorar la situación de aquel predio, hacía años que luchaba por aquel encargo, realice diferentes actividades antes de lograrlo, aunque muchos dudaron que algún día me fuera concedido aquel honor, no perdí las esperanzas y cada día trabaje con más ahínco, hasta que al fin lo logre.

Durante los dos meses y pico que transcurrieron desde aquel día de la designación hasta la toma y recibida del puesto hice algo distinto a lo acostumbrado, en vez de salir a festejar, o hacerme rodear de aduladores, me retire por apartados parajes de la hacienda donde me encontré con seres que nunca oyeron hablar de mí, personajes estos que ni se inmutaron en lo más mínimo cuando se enteraron que yo era el nuevo administrador, y los que algo reflejaron hicieron muecas despectivas cuando les insinué la idea de llevar algo de progreso por aquellos parajes.


Mientras recorría la hacienda, miraba tanto recurso desperdiciado, en muchos lugares por falta física de recursos, pero en otros si era por negligencia y pereza reflejada a través de su pobreza y miseria.

Avanzando en el conocimiento de mi nuevo empleo, me fui adentrando en otras regiones tabú. Mientras en la sede del administrador mis amigos me buscaban como aguja para ofrecerme "desinteresadamente" sus servicios. Cuando volví de mí gira y a pesar que lo hice muy calladamente empecé a sentir el peso de mi nuevo empleo, todo el mundo quería ser  escuchado de primero, quienes se acercaban con alguna objeción de antemano la calificaban de única para mejorar el estado general de la hacienda.

Cada día que pasaba conocía mejor la idiosincrasia de las personas con alguna influencia en la administración de la hacienda. Fui formando el grupo de colaboradores con el personal que según mi criterio ofrecía la mejor idoneidad y pulcritud en los menesteres administrativos, el día de la asunción al cargo, inmediatamente se conoció la nómina de colaboradores, las críticas llovieron de todas partes, hasta de los cielos "el papá de mi Dios" me envío una misiva muy especial criticando el hecho de no haberle consultado, fuera de esto en una posdata bastante extensa me informaba de las picardía y artimañas que se gastaban varios de los colaboradores que me rodearían de allí en adelante.
El tiempo transcurría normalmente, los muchos propósitos que me hice, antes de asumir el cargo traté de practicarlos todos en conjunto formando amalgama de acciones que a la postre resultaron contraproducentes, aunque estos hechos lograron romper un tanto el amaneramiento general de la hacienda, con ello apenas logre despertar curiosidad en cierto círculo de moradores de la hacienda, mientras la gran mayoría seguía indiferente a cuanto acontecía.

A pesar de todos los tropiezos que cada día surgían, la toma de decisiones me fortalecía el espíritu de reforma que me acompañaba, aunque en un principio tuve el apoyo tácito de la mayoría de los habitantes, los explotadores se encargaron de propalar extraños rumores haciendo perder la credibilidad en mí, esto no me amilanó, por el contrario hizo duplicar mis esfuerzos de lucha logrando con mi terquedad formar tal desequilibrio  en la administración que terminé por desorientar a todo el mundo. Aunque no había cumplido un año en el cargo, sentía como si hubiera transcurrido toda la historia en aquel pequeño lapso de tiempo. La cantidad de problemas se hizo indefinible terminando por hacer recaer sobre mi cabeza, todos los males que administradores anteriores dejaron en la hacienda.

En todo este maremagnun de actividades, desde los oscuros bosques que posee la "chagra" me llegó el rumor de unos mitológicos luchadores, quienes siempre habían existido en esos lares pero a los que ya los habitantes les endilgaban toda clase de poderes llegando al extremo de elevarlos a la categoría de dioses omnipotentes de la vida y la muerte.

Yo me extrañe cuando me llegaron las primeras noticias de aquellos personajes; como el resto de habitantes de la hacienda, tenía un concepto muy personal sobre aquellos seres, pero sin vacilar un instante nombré una junta de charladores para que dialogaran con aquellos, que realmente no sabia que pretendían.

Las primeras noticias que me trajeron los charladores me llenaron de satisfacción, por aquellos días mi prestigio como administrador venía en barrena, circunstancia aprovechada mis detractores para azuzar a los moradores de la hacienda en mi contra. Sin pensarlo dos veces autoricé a los encargados de comunicarse con aquellos hombres, seguir adelante con las charlas, sin detenerme a pensar en los inconvenientes que esto acarrearía.


Cuando la noticia de aquellas entrevistas se filtraron llegando a convertirse en la comidilla preferida de todos los habitantes, los principales usufructores de los bienes de la hacienda pusieron sus gritos de protesta en cuanto medio encontraron a su alcance, pretendiendo de nuevo culparme de todo lo malo que sucediera.

Las charlas siguieron adelante, a pesar de todos los pronósticos de horror propalados por los interesados en detenerlas. Cuando se conoció la fecha que entre los charladores y los luchadores se acordó para trabajar unidos en el mejor estar de todos los moradores, los usufructores salieron espantados cual demonios que al ser exorcizados salen despavoridos buscando protección en lo más profundo de los infiernos.

Yo me alegré, lo juro que me alegré al ver el aspaviento logrado en los que yo consideraba mis enemigos, no había sido mi propósito asustar a estas personas pero al ver la reacción de estos, proseguí con más ahínco tratando de ganarme la ayuda de aquellos luchadores.

Al verme libre de los usufructores de la hacienda me embarque en unas reformas consideradas trascendentales las cuales no había podido llevar a cabo por la presión ejercida por aquellos predadores disfrazados de mansas palomas. A los luchadores les ofrecía las más amplias garantías que administrador alguno hubiera ofrecido. Los jefes de aquellas hordas confundieron mi generosidad con debilidad y comenzaron a pedir lo no estipulado en los acuerdos pactados, primero exigieron la mitad de la hacienda para ellos y como encontraron apoyo en los moradores esto los ánimo para pedir la luna, el sol y las estrellas, hasta por último al no tener más que pedir exigieron mi cabeza como único medio para poder continuar con las charlas.

Al darse cuenta de la ingenuidad de los luchadores los  usufructores se reunieron en una hacienda vecina a planear un maquiahitleriano plan para alzarse e nuevo con el poder total. Consiguieron los mejores mercenarios de las otras haciendas, los pertrecharon con los elementos más modernos para la lecha armada, introduciéndolos luego en la hacienda dándoles el nombre de contraluchadores.

Está nueva forma de lucha trajo consigo un río de sangre que inundó hasta las propias puertas de la casa del administrador, la confusión empezó a reinar y los usufructores, quiénes dominaban los diferentes medios de propaganda propalaron la especie  que era el administrador quién financiaba el nuevo grupo de choque. Esto me enfadó y comencé a combatir  por igual luchadores y contraluchadores, nadie conocía hasta aquel momento mis dotes de estratega para la lucha armada, trate de organizar a los vigilantes de la hacienda, en principio aceptaron mi disciplina pero a los pocos días, apenas cayeron los primeros se revelaron y no quisieron continuar con el plan barrida preparado con tanto esmero. Ante el viraje producido por las circunstancias y viéndome solo en el poder como último recurso trate de utilizar a los moradores, utilizando métodos poco ortodoxos y bastantes represivos. Estos tampoco surtieron efecto, los habitantes prefirieron aguantar estoicamente toda la andanada de medidas que tomé, en vez de salir a defenderse como yo pretendía que lo hicieran.

Para colmo la naturaleza se vino en contra de la hacienda y se sucedieron varios terremotos, inundaciones en algunas partes, sequías en otras, la tierra rugió y destruyó media hacienda, me sentí desmoralizado, frustrado, mejor dicho acabado, sin fuerzas para seguir administrando mientras mis enemigos cerraban el círculo destructor preparado para mí. Deje de luchar solo contra todos no podía y como res en el matadero solo esperaba la cuchillada final para morir con dignidad en mi puesto, pero cosa extraña mi inanición confundió a mis enemigos, consideraron que mi silencio era por la puesta en marcha de algún diabólico plan, y entre ellos se propagó el rumor que yo me había aliado con varios grupos para atacar a los otros. Esto me favoreció y como ya estaba cerca a la terminación de mi contrato con la hacienda, algunas decisiones tomadas con desespero me sirvieron para entregar el puesto a mi sucesor quién prometió para lograr el encargo, solucionar el entuerto que según él, yo desatará. En este momento le estoy entregando el puesto y me río por dentro por las cosas que dice de mí, no le voy a replicar, para que. Solamente les prometo que en el momento oportuno les contaré las "bellezas" que realice mi sucesor. Chao nos vemos.


















               NUEVO  ADMINISTRADOR
                        VERSION 2009


Recuerden que prometí contar las realizaciones de mi sucesor, como lo prometido es deuda, aquí va mi versión y tratare de ser lo más ecuánime posible para que no vayan a creer que soy un resentido revanchista. Mi sucesor se presento muy impávido a la ceremonia de posesión acompañado de una parafernalia de seguridad, que parecía más un apresto para la guerra y no un acto solemne. Los sucesos que acontecieron le dieron la razón, en mitad de la ceremonia en mitad de la ceremonia una lluvia de bombas cayo de improvisto en los alrededores del recinto donde nos encontrábamos. Les juro que yo me atemorice, mi sucesor parecía esperar esta contingencia y ni un gesto reveló que sintiera temor, la ceremonia continuo y el nuevo administrador no permitió que se cambiara un ápice en el orden del día; la ceremonia al fin culmino para mi felicidad.

Al día siguiente en toda la hacienda se percibía un ambiente diferente los moradores esperaban ansiosos las primeras decisiones del nuevo administrador como si esta fuera la panacea para todos los males que según mis adversarios yo desatara. De inmediato reorganizo a los guardianes de la hacienda quienes por cierto poco obedecían las órdenes de los administradores. Mi sucesor con su pragmatismo acostumbrado y su manera no muy santa de proceder pronto disciplino al cuerpo de guardianes poniéndolos a trabajar hasta límites insospechados. Relevo algunos de aquel cuerpo armado, acomodo a otros y en fin asumió el mando como dios manda.

Con el correr de los días se comenzó a sentir en toda la hacienda el poder del nuevo administrador; las hazañas que este realizaba. Hacían aparecer mi gestión como una de las más mediocres.

Recuerden que  prometí contar las realizaciones de mi sucesor, como lo prometido es deuda aquí va mi versión,  procurando ser lo más ecuánime posible para que no vayan a creer que soy un resentido revanchista.  Mi sucesor hombre muy pragmático  se presento muy impávido  a la ceremonia de posesión,  acompañado de una parafernalia  de seguridad  que más parecía un apresto   para la guerra y no un acto solemne.
Realmente los hechos le dieron la razón, en mitad de la ceremonia, una lluvia de bombas cayó de improvisto en los alrededores del recinto donde nos encontrábamos.
Les juro que yo me atemorice, mi sucesor parecía esperar esto ni un gesto reveló que sintiera temor.
La ceremonia continúo y el administrador no permitió que se cambiara un ápice en el orden del día de su posición.  La ceremonia al fin culmino para mi felicidad.

Al día siguiente en toda la hacienda se percibía un nuevo ambiente, los moradores llenos de esperanza, esperaban ansiosos  las primeras decisiones del nuevo administrador Como si esto fuera la panacea para todos los males  que según   mis adversarios, yo desatara. De inmediato reorganizo a los guardianes     de la hacienda, quienes por cierto  no les hacían caso  a los administradores desarmados. Mi sucesor con su pragmatismo acostumbrado y con su manera no musanta de proceder pronto disciplino  a este cuerpo de guardianes poniéndolos  a trabajar  hasta  límites   insospechados, relevo algunos cuadros de este cuerpo armado acomodo a otros y en fin asumió el mando como Dios manda.

Con el correr de los días  se comenzó a sentir en la hacienda el poder del nuevo administrador, las hazañas que este realizaba, hacían  aparecer mi gestión  como una de las mas mediocres  de administrador alguno. No había pasado una semana cuando aparecieron unos siniestros mensajeros  con la misión de acabar  con los colaboradores personajes estos tan siniestros como sus perseguidores;  dicen que en mi administración obtuvieron  tanto poder que los moradores  los consideraban  gendarmes, jueces, ejecutores, confiscadores en fin todos los etc de la opresión,  según mis malquerientes todo este poder  lo lograron   gracias a mi pésima gestión; yo lo dudo  pero me es difícil  demostrar lo contrario; les sigo contando  con mi objetivismo  acostumbrado.

PUM. PUM  comenzaron a caer los colaboradores  y otras cosillas  mas, a lo largo y ancho de la hacienda sonaba aquella sinfonía macabra del PUM. PUM. Los moradores  fingieron no escucharla, los guardianes de la hacienda  no hacían nada,  los defensores de la vida, preguntaban, preguntaban, nadie respondía  y la sinfonía  seguía seguía.  Lo extraño  era  que en los comentarios  solo mi nombre  sobresalía  como si estos sucesos  fueron una secuencia de mi administración.

Era tanto el ruido del PUM. PUM  que de tierras muy lejanas  llegaron más defensores  de la vida  para apoyar a los que en la hacienda, investigaban  aquel siniestro ruido.

Preguntaban a los moradores de la hacienda   pero  cosa  extraña  nadie sabía nada, nadie había visto nada, nadie respondía de aquellos hechos, pero entre los moradores con un sadismo colectivo  se había creado  una tómbola   con los nombres de los posibles candidatos  al PUM. PUM  y con morbosidad homicida colectiva  jugaban a cuál sería   el siguiente de la lista. Llegaban los  defensores de la vida y nadie havia visto nada.

A los cien días de mi sucesor, haber asumido  el cargo.,   mi prestigio ya   no existía, los moradores, cantaban  oh gloria inmarcesible… la horrible noche ya paso,  los luchadores  que en mi administración   obtuvieron  supuestamente el control de la hacienda,  volvieron a la nebulosidad de siempre remontándose en las nubes de las altas montañas.  Los contra luchadores,  quienes según mis malqueriente  acusaban  de haber sido  creados en mi administración   obtuvieron tal poder con el nuevo administrador y comenzaron  a realizar barbaries  peores que  la de los luchadores, las ciudades se fueron llenando de desterrados primero fueron unos pocos cientos que a muy pocos preocuparon; a estos siguieron otros miles quienes despavoridos buscaban refugio en las grandes urbes tratando de esquivar el abrazo del pum pum.

Cuando fue imposible ocultar los millones  de estos seres que deambulaban  como fantasmas en una  sociedad que no los veía no los sentía no  los olía ni siquiera  los percibía, su aumento    los fue haciendo visibles  hasta el punto  que al fin fueron detectados por los organismos defensores de la vida, mas de cien organismos  de estos  se juntaron  para sacar un  tímido,  casi   imperceptible  informe de    la  situación.

Ensalsadado por la prensa  que no hacia  si no lanzar loas  a mi sucesor,    este monto  en  cólera  por el timorato informe  y amenazo con castigar o expulsar a tan canallescos calumniadores.

El berrinche que se formo  llego hasta las oficinas de los  organismos  defensores de talla universal, y de inmediata  se nombraron  comisiones  para visitar la hacienda.  Hasta yo comencé a temblar  cuando llegaron  estos gendarmes, llegaron  con lupa  escudriñando  todo,  y todo es todo,  yo confiaba  en la ecuanimidad de estos investigadores pero como siempre  poder es poder,  y el primer  chivo expiatorio fui yo. Las investigaciones  seguían su curso,  el tiempo  fue pasando, a mi sucesor  su buena estrella  le brillaba con magninidad, todos los medios  económicos,  sociales y hasta algunos no muy claros rodearon  a mi  sucesor,  los legales, los medios  legales,  y los no tan santos hasta el  gremio de los midosos grupo emergente este, que lentamente invadía todos los medios  de poder  con una  capacidad avasalladora infundiendo  un terror  casi igual  al de los  luchadores con  quienes luchaba   por el negocio  de midas,  aliándose  con  los  contra luchadores, en un contubernio  oscuro, nefasto, ofendente, intimidante,  corruptivo, en fin todas las plagas que mi sucesor  prometió  erradicar parecían multiplicarse, pero cosa extraña su fama y prestigio crecían a la par de la corruptela que amparaba.
El prestigio de mi sucesor  llego a tal grado  que se cambiaron todas las normas y reglas para que se perpetuara en su puesto, el triunfo de mi sucesor fue  apoteósico  nunca antes administrador alguno había recibido tanto apoyo  de los moradores al interior de la hacienda, pero de los linderos hacia fuera  le Iban quedando muy pocas haciendas para visitar , los informes  de los organismos defensores de la vida, cada día eran más pegados a la realidad de la hacienda, pero el prestigio de mi sucesor  no permitía  un actuar de acuerdo a las  circunstancias  y mas ayudo al administrador un acuerdo  que pacto con los contra luchadores  para dejar las armas  y acogerse a las  normas de la hacienda  este gesto de las partes  fue  mirado  con escepticismo  en las  haciendas  vecinas,  los luchadores  aumentaban la desconfianza  alertando  de un posible  complot  en aquella  extraña negociación    las investigaciones prosiguieron,  mi nombre  era el único  que salía a relucir y el de algunos ex   administradores     y a mí sucesor  nadie lo tocaba   yo trataba de no  respirar siquiera   para  no llamar la atención,  los medios   se encargaban de tenerme  vigente, mi nombre era  la cortina de humo que  utilizaba  mi sucesor para  proteger  su nombre y no  lo van a creer todas las baterías  de los organismos  protectores de la vida  se ensañaron conmigo  mi nombre fue desmenuzado  letra por letra  mientras el de mi sucesor  era orlado  con laureles.

El pragmatismo de  mi sucesor  llego  al clímax  cuando logro el pleno acuerdo  con los contra luchadores,  en unas condiciones  que en nada se parecían    a unas negociaciones, pero la sagacidad de mi sucesor  se demostró cuando  aquella turbia   negociación   logro hacerla aparecer  ante el mundo  como uno de sus logros más   espectaculares.

Lo mejor llego  después, cuando  Bocaxas  el administrador de  una hacienda  vecina  en un intento  delirante de consagración universal como el idealista más retrogrado de principios de siglo.  Caso una pelea con mi sucesor, su melagomania le hacia creer ser el líder  natural de las haciendas  vecinas.  Debo  agradecer a Bocazas,  gracias a su   perorata y pataletas  cada vez más frecuente  en frenesí demencial  paliaron las  criticas  en contra mía, mi sucesodejo  mi nombre en paz  y los medios me sepultaron  en el ostracismo  suceso que me satisfizo   enormemente.

El aura de mi sucesor  crecía y crecía  alimentada por la locuacidad delirante  de Bocaxas, a nivel de las  haciendas  de ultra mar esto favoreció al nuevo administrador  quien no escatimaba esfuerzos   enviando  a sus mejores colaboradores  a regar incienso  en su nombre. Su buena estrella le permitió  ser invitado  a visitar  dichas haciendas,  que extraño como  si un hado protector hubiera  borrado  la peligrosidad   que ostentaba  fue recibido como  héroe, todos  aquellos  recuerdos  de barbarie, injusticia, destierros, desarraigo, genocidios mutilaciones                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                       indiferencia,  quedaron sepultados    en un olvido  sorprendente y hasta  en la hacienda  adalid de los   derechos  humanos fue  recibido como héroe <  apenas me decía yo:  la publicidad hace maravillas>.   Al regreso  de su triunfal gira solo  un suceso  empaño sus  grandes  logros,   en un gran  graffiti  colocado  cerca de la vivienda   del administrador  estaba escrito el nombre mío,  el del administrador, el de  Bacazas, y el del  director de los luchadores,  abajo  de estos  se leía¿ uno  de estos va  a reemplazar a  Eslodun Milo se vid ?¿ o todos  juntos? ¿ Solo espero  no ser yo quien gane este premio!





EL BOGA

El Boga avanzaba amparado por la oscura noche, montado en la canoa que tenía asignada para cumplir con las diligencias de la hacienda  donde era esclavo. Impulsaba la nave con una larga pértiga, la que hundió en las serenas aguas del Cauca. El río discurría parsimonioso, permitiendo al navegante impulsar la canoa a contracorriente.

A los esclavos no se les permitía navegar solos en las noches, por ello era raro ver a este dirigir la nave a aquella hora. Después de tres horas de silencioso viaje llegó hasta la boca del río Palo, donde había una guarnición de control para evitar que los esclavos escaparan; esta contaba de varios, gendarmes armados con mosquetes que hacían guardia día y noche, cuidando los intereses de los grandes hacendados de la región.

El Boga ya había pasado varias veces anteriormente por aquel sitio de control, pero acompañado de su amo cuando éste remontaba el Cauca paro  dirigirse a Popayán a alguna diligencia. Pero aquella noche el Boga navegaba solo y lo más sigilosamente posible, cambiando la pértiga por los remos, clavaba estos vigorosamente en el agua para impulsarse más rápido.
Las aguas del río Palo penetraban impetuosas al sereno Cauca en un borbollón de remolinos que volvía peligroso remontar aquel delta en la pequeña nave que guiaba el solitario hombre. El Boga luchaba con denuedo, remando  desesperadamente y a la vez tratando de pasar desapercibido del puesto de la gendarmería.

El desespero y las ansias de la libertad, daban al Boga las fuerzas para vencer al impetuoso río Palo. En el puesto de control por las noches, apenas disponían un vigió que generalmente la pasaba más dormitando, arrullado por la calidad brisa que bajaba desde los farallones de Cali. Cuando ya estaba como a doscientos metros el boga en su nave; en los picos de la montaña, llamada Espejuelo, apareció una pequeña luna en su cuarto día de menguante; el pálido rayo de luz golpeó el rostro del adormilado vigilante gendarme, éste  espabiló con presteza y alcanzó a ver la canoa del Boga que se perdía amparada en las sombras de un tupido guadual.

El viento mecía los bambúes haciéndoles aparecer como gigantes bailarines que se abrazaban unos a otros; a pesar que el vigilante se esforzó en taladrar la oscuridad con la vista, al no descubrir nada terminó diciéndose a sí mismo: -Los guaduales me hacen ver visiones.
Amparado en la oscuridad que creaba la manigua  a ambos lados de la orilla del río, el Boga cambió los remos nuevamente por la pértiga y hundiendo esta en el fondo del lecho, caminaba desde la proa hasta la popa, impulsando la nave con vigor para romper la serena corriente del río Palo. Casi una hora gastó desde la desembocadura del Palo en el Cauca hasta la desembocadura del río La Paila. Aunque nunca había navegado por las aguas de este río, optó por remontarlo. El lecho de la Paila era más reducido que el del Palo y aunque su corriente era más fácil de remontar, este trabajo lo volvía dificultoso la cantidad de guaduas y árboles que a cada  paso encontraba atravesados dificultando el paso de la canoa.

La aurora sorprendió el boga llegando a la desembocadura del río Guengue – esta palabra de origen Pijao traducía hijo de la reina – Una leyenda contaba que después de haber tomado venganza por la muerte de su primer hijo, la Cacique Gaitana, tuvo dos hijos más y al morir la reina estos se habían repartido el reino  correspondiéndole al cacique Guengua, la parte occidental del reino, e instalo su palacio a la orilla de aquel río el cual había bautizado con su nombre.

El boga remontó el Guengue, cosa más de quinientos metros, comenzó a sentir cansancio, hambre y sueño; buscó un claro en la orilla, descendió de la canoa, la cual amarró a un grueso samán, la selva ya se había llenado del mundo de las aves y otros animales que madrugaban a buscar el sustento. Con sigilo, el boga se fue adentrando en la manigua con un machete en la mano, no más andar diez metros, encontró un árbol de mango lleno de sonrosadas frutas. No necesitó subir al árbol para coger la fruta, comió hasta quedar satisfecho. El hombre inspeccionó los alrededores, sorprendiéndose de la gran variedad de frutas que por doquier encontraba. Aquello le pareció lo más cercano al paraíso, aquí y allá desparramados el boga descubrió arboles de; caimo, níspero, sapote, aguacate, madroño, guayaba, chirimoya, en fin la variedad era tal que no lograba por cuales decidirse para llevar a la canoa. Después de explorar por los alrededores decidió construir un lecho con hojarasca y ahí se tumbo a descansar
Hundido un esclavo más en la construcción de un puente, la boga abordó de nuevo la canoa y con la pértiga la impulsó con fuerza para romper la corriente del río que por aquel tramo comenzaba a formar raudales. A pesar de lo dificultoso que se iba tornando la navegación en la mente del fugitivo sólo había una idea obsesiva: alejarse lo más lejos posible. La boga se impulsó con la pértiga hasta donde la impetuosidad del río le permitió. En la lobreguez de la media noche, el hombre no vio por donde navegaba y en un recodo del río casi estrella la canoa contra una inmensa piedra que partía el río en dos. Abandonando la pértiga y tomo un remo, a aquella altura  remontar aquel río exigía intrepidez y coraje, cosas que le sobraban a nuestro personaje.

La madrugada sorprendió al navegante llagando al paso de los bueyes. Este sitio se llamaba así por una leyenda que no se sabrá si era negra, blanca o india, lo cierto es que se decía que de una enorme piedra, que estaba a cien metros del río, en las noches, se aparecía una junta de bueyes con todos sus aparejos, guiados por un hombre sin cabeza. A partir de ahí, el Guengue se adentraba en la cordillera y era imposible remontarlo en embarcación alguna.

El boga esperó que el sol despertara. Desde el sitio donde estaba, había que esperar hasta las ocho de la mañana para ver el disco del sol, los picos de las montañas impedían verlo aunque de ahí se desparramaba a todo el Valle del Cauca subiendo por las faldas de los farallones de Cali, mostrando un paisaje de belleza indescriptible. El boga amarró la canoa y se dispuso a inspeccionar el paraje. Se encontraba tranquilo porque sabía que hasta aquel lugar no irían a buscarlo. La vegetación no era tan exuberante como en el centro del Valle, pero las tierras parecían buenas para el cultivo. El boga descubrió un claro que le pareció bueno para hacer un caidizo la que sería su morada. Aquel día la pasó inspeccionando lo más que pudo para hacerse una idea del paisaje y hacer un inventario de las cosas que le podían servir de los alrededores. Como a eso de las cuatro de la tarde cortó guadua, caña brava, bejucos, ramas y armó una choza forrándola por todas partes con ramas y hojas de iraca. Ya Casi oscureciendo armó un lecho con hojas secas y rendido se tiró a dormir. Aquella noche durmió sin ningún sobresalto y el amanecer lo despertó la algarabía de la selva que saludaba un nuevo día.
El boga inició a desmontar la selva con herramientas que había logrado sacar de la hacienda; el hacha era la más utilizado, derribando milenarios árboles que al caer dejaban inmensos hoyos en la poca tupida selva, tras unos días de intenso labor, sembró los primeros granos de maíz y frijol que había logrado llevar con él. Mientras las matas crecían, se alimentaba con frutos, cogollos de guadua, caña brava e iraca; estos cogollos los cocinaba y botaba el agua del primer hervir para eliminar el amargo de estos productos. Cuando estaban blandos los pelaba bien delgaditos y les mezclaba huevos de pájaros  que robaba en los nidos, estos  guisos los había aprendido en la hacienda, de los mayores de su raza quienes traían este saber culinario de su África natal.
Otra veces pescaba en el Guengue taqueando las piedras unas con otras, aturdiendo así a las sardinas y sabaletas que se encontraban debajo. En esta rutina, la pasó varias semanas. La soledad no lo atormentaba, el placer de sentir la libertad aún lo embriagaba y el miedo a ser descubierto le impedía recorrer más allá de su pequeña posada.

Un día que se encontraba  bañando desnudo en un gran charco que formaba el río en un recodo, unos ojos lo observaban desde la manigua; eran los ojos  de Andaima, la hija del jefe de la tribu Páez que dominaba por aquellos parajes. La princesa  estaba deslumbrada por el cuerpo, y sobre todo por el color del boga, ella nunca había conocido hombres diferentes a los de su tribu. El boga medía 1.90, tenía un cuerpo altivo bien desarrollado a sus 25 años, su cabello ensortijado, la nariz un tanto picotada y labios gruesos y abultados lo hacían parecer a los ojos de Andaima, como un ser enviado de los dioses. El boga clavó y retozó bastante rato en el agua sin imaginarse que era observado por la joven aborigen.

Los días pasaron y Andaima regresaba cada día a esperar al extraño personaje y cada día se sentía más atraída por él.

Se encontraba el boga asando dos sabaletas que había capturado, cuando sintió cruzar una sombra por el bosque, de inmediato tomó su machete del cual no se separaba y se dispuso a atisbar con recelo, temeroso que fuera gente que lo buscaba, los sabaletas chisporreteaban en el fogón, chamuscándose las brazas sin cuidado del cocinero, quien sólo estaba preocupado por saber quien lo vigilaba; en estas estaba, cuando por entre los árboles fue apareciendo Anda.3ima, sin nada que cubriera su cuerpo, la esbelta figura de la mujer  avanzaba despacio con una sonrisa en el rostro que realzaba más su grácil belleza.
El olor a sabaletas chamuscadas se esparció por el ambiente pero ni esto logró sacar al hombre de su ensimismamiento, multitud de ideas y presagios cruzaron su mente y en un arranque de miedo comenzó a retroceder. Al notar la actitud del boga, Andaima alzó un brazo y doblando la mano hasta la altura de la muñeca varias veces, como diciendo: “ven, espera”, el hombre aturdido no comprendia aquella señal y siguió retrocediendo hasta dar su espalda con un grueso tronco.

Andaima al verlo así, comenzó a caminar con cadencia sensual acompañando su rostro con sonrisa coqueta, el boga no atinaba que hacer y blandiendo el machete amenazó a la mujer, esta reacción del hombre hizo que Andaima cambiara el movimiento de su brazo, moviéndolo a izquierda y derecha empuñando la mano y señalando con el índice hacia el cielo, este gesto de la mujer apaciguó al boga, quien bajó el machete adoptando una actitud de sumisión. Sin hablar una sola palabra, Andaima se acercó al hombre y tomándole la mano libre, se puso a acariciarle el rostro y a parparle el cabello asombrada por la figura de aquel hombre tan diferente a los que ella conocía. El boga soltó el arma y también se puso a prodigar caricias a la mujer, y así sin una palabra, sin ningún recato se fundieron dos razas, dos culturas, dos mundos en una simbiosis de fraternidad elemental.

















LA QUIEBRA

Casi todo mundo pareció alegrarse cuando se escucho aquella información. fue una verdadera bomba noticiosa la que se transmitió por los diferentes medios de comunicación,  para luego propagarse de boca en boca como si no hubiera nada más importante que la quiebra de la empresa Agroindustrial.

Cuando se conoció la noticia nadie pensó en las vicisitudes por las que había atravesado últimamente aquel emporio de trabajo, nadie pensaba en los problemas que esto acarrearía, por estar todos preocupados solo en alegrarse por el fracaso, no de la empresa en si, si no por el dueño a quien casi todo el mundo odiaba por ser el dueño de aquella importante factoría, a quien todo mundo solo le veía defectos por ser un hombre duro casi que insensible, exigente,  portentoso; pero a pesar de todos sus defectos que eran muchos; tenía una rara virtud que hasta sus detractores más recalcitrantes le envidiaban y  era su capacidad de trabajo; esta cualidad le permitió arrancar casi de cero hasta fundar aquella gran empresa que durante varios años le permitió a muchos hombres y mujeres ganar el sustento familiar.

Aquel hombre fundo aquella empresa 30 años atrás, inicio labores con 53 obreros, y él, quien desempeñaba todos los cargos administrativos cuando aun no existían los computadores comerciales, a la vez le tocaba desarrollar los trabajos técnicos que la empresa requería por no contar el país aun con personal calificado para reparar las maquinas que el empresario importara. Todo marcha a pedir de boca durante los primeros años de la empresa, en el primer lustro el personal que laboraba en la factoría apenas si presento pequeños roces con el patrón por ser este un obrero mas que se untaba como cualquiera en las tareas de la empresa.

En el lustro siguiente que fue de una de una exuberancia fenomenal la compañía creció en forma tal que al cumplir sus 10 años de existencia contaba con unos 1348 obreros pero ya no contaba con el dueño como obrero.

Para esta época las relaciones obrero patronales no eran optimas pero si aceptables; gracias a la mediación que ofrecían los obreros cofundadores, quienes eran los que mejores salarios devengaban no por que fueran los más antiguos, si no porque eran los que realmente se preocupaban por que la empresa cada día progresara más.

Como a la mitad de la segunda década de fundada la empresa la tirantes de las relaciones obrero patronales llego a su clímax más áspero y definitivamente se vinagraron gracias al nacimiento del sindicato de base de los trabajadores de la empresa Agroindustrial “Sintra Agroindustrial”  para el dueño de la factoría fue un duro golpe que en un principio se negó a aceptar, su recia visión capitalista no le permitía comprender que las muchas decisiones obrero patronales no se deben tomar unilateralmente, para el este era uno de los cambios que más le dolía. 
Con el primer pliego petitorio que presento el novel sindicato se inicio el calvario de las negociaciones; aunque por estar tan inexpertos las peticiones no eran exageradas ni mucho menos, solo que la arrogancia del patrón no le permitía ver que la diferencia entre lo pedido por el sindicato apenas se difería en tres puntos de las ventajas que los trabajadores poseían en aquel instante.

Varias semanas duraron las negociaciones, el sindicato cedió en dos de los tres puntos de diferencia del petitorio con relación a las ventajas que poseían; pero a pesar de todo lo que el sindicato cedía, no sucedía lo mismo con el dueño de la empresa que enseñado a tomar las decisiones por su cuenta se negaba a aceptar las imposiciones de quienes para el eran unos aparecidos.

Por varias semanas más siguieron las negociaciones y el sindicato cedió en un 50 por ciento el punto que faltaba, ni aun así el dueño  de la empresa cedió a la pequeña petición de los obreros.

Cuando todos los mecanismos legales y extralegales se agotaron, los dirigentes del sindicato citaron una reunión extraordinaria a todos sus afiliados para definir la decisión a tomar. Aquella reunión se recordaría por mucho tiempo porque en ella sucedieron hechos trascendentales que dejaron huellas imborrables en la memoria de los trabajadores de la empresa Agroindustrial.

La disparidad de criterios que surgieron entre los dirigentes  del sindicato, los trabajadores afiliados y los no afiliados que también se hicieron presentes para sabotear la reunión en una clara demostración de patronalismo. Los principales dirigentes expusieron de un modo muy sui-generis los puntos que inspiraron aquella reunión haciendo principal énfasis con lo relacionado a la votación de la huelga. Que en realidad era el tema central de aquella reunión.

Después de casi tres horas de arengas y discursos, manifiestos antipatronales y hasta la lectura de pasquines de mal gusto que algún extremista se dio a la tarea de repartir.

Cuando los dirigentes del sindicato al fin se pusieron de acuerdo para votar la huelga, de inmediato se pusieron en práctica los mecanismos que se tenían previstos de antemano en la eventualidad  de lograrse la unidad en el proyecto de huelga.

Los resultados de la votación de la huelga fue un verdadero desastre para los promotores de esta, en un 87% los obreros no estaban de acuerdo que esta era la solución razonable a la mínima diferencia que existía entre obreros y patrones.

Ante aquel resultado los dirigentes del sindicato acordaron retirar el pliego de peticiones que habían presentado, se decidió esperar hasta otra oportunidad más favorable para presentar una nueva demanda laboral.

Pasado aquel incidente los dirigentes del sindicato  decidieron tomar un curso intensivo de sindicalismo que incluía también conferencias con los obreros incluyendo hasta los no afiliados.
El dueño de la factoría tampoco se dormía e inicio una etapa de preparación en temas laborales y técnicos sindicalistas, no bastando con esto contrato un grupo de abogados laborales para que lo ayudaran a fondo en los posibles conflictos que se pudieran presentar en un futuro próximo o lejano.

Cuando llego el segundo pliego de peticiones las negociaciones se realizan en un tiempo record, causando asombro entre los sindicalistas que no esperaban lograr todas las ventajas que obtuvieron en aquella negociación.

Los siguientes cinco pliegos, que siguieron con intervalos de 2 años; solo en el ultimo se presento un pequeño incidente que origino una huelga de una hora que rápidamente se soluciono sin mayores contratiempos.

Por aquel tiempo la empresa empezaba a tener problemas para colocar sus productos en el mercado, la competencia era cada vez menos inescrupulosa, el contrabando era  la otra competencia que cada día le cerraba nuevos mercados a la compañía Agroindustrial, otro de los problemas que presentaba la empresa eran sus equipos que cada día eran menos eficientes y más obsoletos, lo que hacia los productos desmejoraran en calidad haciéndolos menos competitivos.
Ante aquella situación el dueño de la factoría inicia hacer un gran inventario para analizar la real capacidad de la empresa y buscar las posibles soluciones ante aquella primera gran crisis que presentaba la empresa Agroindustrial.

El inventario reveló que la compañía presentaba un enorme pasivo y que el principal acreedor eran las prestaciones sociales de sus ejecutivos y obreros, el inventario demostró que la empresa se vería al borde de la quiebra si sus colaboradores se decidieron a retirar el dinero en forma masiva.
A medida que avanzaba se encontraban nuevos desfases cuya causa se buscaba o se acomodaba de manera que los obreros aparecieron como culpables de la gran crisis por la que atravesaba la empresa.

Él escándalo surgió a la luz pública cuando los dirigentes del sindicato por desconocer la real capacidad por la que atravesaba la empresa presentaron el pliego de peticiones más oneroso de todos los tiempos.

De plano los altos ejecutivos de la empresa con su dueño  a la cabeza se negaron a negociar aquel pliego al que tildaron con todos lo epítetos conocidos y por conocer.

Ante aquella respuesta los dirigentes del sindicato se declararon en pie de lucha, motivando a los obreros a realizar actos de protesta, representados en paros relámpagos de una hasta 6 horas realizados en horas laborales; mítines con desfiles de protesta por las calles de la ciudad solicitando la solidaridad de la clase trabajadora, en estos mítines no faltaban los extremistas que arengaban a la masa trabajadora, a dejar la protesta pacifica e iniciar la revolución del proletariado que era lo que pregonaban desde tiempo atrás.

A pesar de todas las manifestaciones obreras, las directivas de la empresa no cedieron un ápice en su intransigencia, en lugar de acudir a una mesa de negociaciones, solicitaron la ayuda del gobierno, este sin medir las consecuencias declaro nulo el pliego de peticiones del Sintra Agroindustrial.

Ante aquel atropello los dirigentes del sindicato elevaron protestas ante los altos magistrados laborales, estos por toda respuesta le retiraron la personería jurídica al sindicato dejándolo sin piso legal para poder actuar.

Aquella actitud del gobierno lo único que logro fue agravar la situación, ya que la clase obrera por completo acudió en apoyo de los obreros de la empresa agroindustrial, quienes no claudicaban en su pretensión de obtener mejoras laborales a si  su sindicato se   encontrara sin base legal para actuar.

Mientras los obreros seguían presionando, el dueño de la factoría trataba de encontrar una solución justa que le permitiera salir del atolladero por el que atravesaba la empresa en aquellos momentos, no encontrando una idea que le pareciera justa sé decidió a tratar de  buscarla con la ayuda de los obreros de la compañía a quienes respetaba y admiraba no así a los miembros del sindicato a quienes seguía culpando en gran parte por los fracasos de la empresa.

La reunión se efectuó y asistieron todos los obreros con muy pocos excepciones.  Después de muchas deliberaciones, de propuestas que se rechazaban de parte y parte el dueño llego a  la conclusión que por parte de los obreros la empresa no encontraría apoyo, que la brecha que se había abierto entre él y los obreros no la cerraba si no la quiebra de la empresa, y sin más preámbulos para terminar aquella reunión les informo a los obreros que buscaran nuevo empleo porque la empresa a partir de aquel momento se declaraba en quiebra.

Sin decir más el dueño de la empresa agroindustrial salió del recinto donde se efectuaba la reunión, no se preocupo por los comentarios  mordaces que se escuchaban.

Ya en la calle caminando cabizbajo meditaba aquella decisión que había tomado se preguntaba por qué todo se había puesto en contra de su empresa; no encontraba una explicación lógica para aquella situación, a la que había llegado la empresa si el siempre lucho por buscar un bienestar para todos aunque casi todos lo dudaran.

Alejándose más y más de aquello que por 30 años fuera su pasión, su orgullo y hasta su vida misma aquel hombre sentía que sus penas aumentaban por cada paso que se alejaba.














MI ENCUENTRO CON EL GAVIERO
BOHEMIA

Yeso rasgueaba la guitarra con armonioso ritmo acompañando la voz ronqueta de Topo, quien en aquel momento entonaba el alegre paseo llamado el Jornalero, Nizar estiraba y encogía su acordeón arrancando notas para acompañar al cantante, el otro componente del atípico conjunto era   megateo quien tocaba las maracas, poniendo ritmo y colorido a la festiva reunión; Morthey aplaudió con frenesí inusitado mientras los demás miembros de la bohemia, acompañábamos a Topo en los coros. Fuera de los cantantes y Morthey, nos encontrábamos Paparazi, la Melliza, la Chilindrina, A.Guaduales y su séquito, Chasis, Orejas, Miller y otros eventuales,W Cuarenta también con su séquito, pujino,  kurtd y  otros que se me escapan.

Este rito generalmente  lo organizábamos los días lunes, era algo muy espontaneo y sin previsión, pero íbamos llegando  sin ninguna pretensión. A las diez de la noche después de unas tres o cuatro canciones y cuando había  más de diez contertulios, alguien recogió para el licor, cada uno aportaba según nuestra bonanza, pero siempre se recogía para la garrafa de aguardiente, no era sino parar la botella de licor para que la bohemia se creciera y se formaran grupitos de tres o cuatro alrededor de los cantantes.

Una noche de tantas, un poco pasadas  las doce, apareció una caravana de carros de oficiales. Un rasgo característico de estas caravanas es que todas los vehículos son oscuros, quizás por los antecedentes de sus ocupantes. Unos hombres descendieron y preguntaron por un mecánico. en algarabía unos recomendaron a sus preferidos, uno ofreció a Camilo Bolo, otro dijo que mejor era Almasanta, y otro más audaz se ofreció a llevarlos donde Gato Sucio. Dos carros de la caravana partieron con el guía, mientras los otros se estacionaron al frente del café del pueblo, unos hombres descendieron y se sentaron en las sillas del café; nosotros nos desentendimos y seguimos con nuestra furrusca.
Unos de los personajes que descendió de los vehículos caminó parsimonioso, se acercó a nuestro grupo, mientras caminaba sacó un cigarrillo y lo encendió, expirando la primera boconada de humo con deleite, a pesar de nuestra indiferencia, todos nosotros estábamos pendientes de aquel hombre, cuando llegó hasta nuestro grupo, saludó con marcado acento extranjero. Todos contestamos casi a coro y hasta los cantantes pararon la música. – ¿Qué pasa muchachos por qué paran la rumba?
Morthey se quedó mirando al recién llegado y en un arranque de alegría, abrió los brazos  y fue y abrazó a aquel hombre diciendo: - Hola Gaviero, ¿qué haces por estos lares? El llamado Gaviero apartó con suavidad al efusivo Morthey mirándolo detenidamente con cierto rictus de seriedad; de pronto su rostro se iluminó y abriendo las manos, estrechó a Morthey diciendo: - hola amigo no te había reconocido.

Todos nos miramos entre admirados y asombrados, mientras la pareja se salucitaba con sincera emoción.

Morthey se dirigió a mi aún con un brazo por encima del llamado Gaviero – Voz que no me creías que yo había andado con el Gaviero, cuéntales nuestra historia. La historia la voy a contar  yo con las referencias que me narró Morthey: estábamos en el llano, a Morthey le tocó salir volado porque en una riña hirió a un llanero; por avatares de la vida fue a parar a la Guajira en plena bonanza marimbera; ahí fue contratado  por el dueño de un barco para transportar un cargamento  de café hasta New York. No teniendo más que hacer, había aceptado el trabajo; cuando las bodegas estuvieron repletas zarparon adentrándose en el mar Caribe. La ruta que escogió el capitán fue bordeando las costas centroamericanas, esto los llevó hasta costas nicaragüenses que en aquel momento se encontraba en plena revolución Sandinista; dos patrulleras somocistas descubrieron al bello A’more, como se llamaba el barco y en esta ondeaba la bandera costarricense. Las relaciones entre Nicaragua y Costa rica no pasaban por mejor momento; con rapidez los patrulleros encimaron al carguero haciéndolo detenerse para una requisa. En el horizonte apareció una pequeña cañonera para reforzar el accionar de las patrulleras.

Los  gendarmes nicas abordaron el barco e iniciaron una rigurosa inspección; realmente lo que buscaban eran armas o pertrechas. Para evitar que estas llegaran a los sandinistas. Cuando ya casi terminaban la inspección, en medio de cargamento descubrieron marihuana camuflada en medio de este. El capitán trató de sobornar a los guardias, pero estos intransigentes detuvieron a todo la tripulación. Fueron llevados por tráfico de drogas, para apoyar a los sandinistas. No valió ningún argumento y rápidamente fueron condenados.

Estando presos aparecieron, los amigos del Gaviero; Adul Bazur, Alejandro Obregón, Iliona Grascoba, Warda Bazúr, Morthey me contó que cuando vio la Warda Bazur, había sentido un corrientoso tan intenso y que no supo  por  qué   desde aquel momento había quedado prendado de aquella mujer y cada vez que tenía oportunidad le pedía que me describiera a Warda y Morthey sólo balbuceaba un frenético éxtasis: - Es una diosa, es una reina, es…es…una hermosura de mujer.

Siguiendo el relato que me narró Morthey; los amigos del Gaviero no sin mucho esfuerzo lograron la libertad de la tripulación del bello A’more. Morthey fue repatriado a su país y de ahí, había perdido todo contacto con el gaviero.

Por un hado extraño, aquella noche a la bohemia del parque fueron  llegando los consuetudinarios participantes, ahí asistían personajes de diferente posición social, desde el médico practicante hasta el embolador, y como si el Gaviero tuviera imán, fueron apareciendo personajes como el ingeniero acompañado del pintor y el diplomático, quienes en noches  y de furrusca, un poco  adelantaditos en licor aseguraban ser amigos del Gaviero, discutiendo en ocasiones con Morthey por la veracidad de su historia; cuando esto sucedía el diplomático contaba la anécdota de cómo había conocido al Gaviero: - estando de cónsul encargado en Caracas, había llagado Flor Estévez, solicitando un permiso para el Gaviero para viajar a Colombia. El diplomático se deshizo en elogios a Flor, coqueteándole  galantemente, accedió concederle lo solicitado a cambio de ser él personalmente quien le entregara los papeles, a lo que Flor accedió complacida. Como a la una de la mañana apareció Loco H en su camioneta descendió de este con un cuncho de aguardiente en una botella.
Llegó hasta el grupo diciendo: -¿Qué es que celebran aquí? Repasando al grupo con la mirada. Cuando descubrió al Gaviero se apresuró a saludarlo y apropiándose de la bohemia con su vozarron característico sin ningún empacho, dijo: -Voy a contarles una anécdota que me pasó con este personaje; una vez lo invite a mi hacienda para que me ayudara a ordeñar, yo le pregunte que si sabía ordeñar y miren con la que me salió: que una vez le había tocado ordeñar a una delfina para poder sobrevivir y que al animalejo este le había gustado tanto la forma como lo había hecho que durante los quinde días que duró su naufragio, lo acompañó  para alimentarlo. Y después dicen que yo soy el pajudo – remató, mientras todos reíamos del cuento y sobre todo por el final que le dio.
No había terminado Loco h su narración, cuando por una esquina del parque apareció la Chula, bamboleando las cadenas con ese ardor sensual cuando quería ser seductora, cuando llegó a la altura del grupo con ese desparpajo tan natural en ella sin ningún empacho dijo: -Hola Gaviero nos echamos unito.
Sin ningún arrobo él contestó: - ¡Por qué no! ¿Vamos? –Vamos-  cuando la Chula trató de enganchar su brazo con el del gaviero, todos protestamos y casi que la linchamos. La respuesta de esta fue decirnos: - ustedes tan chimbos, no lo dejan a uno disfrutar un hombre de verdad. Paparazi, reviroro y ofuscado, dijo: - ¿Es que nosotros somos muñecos?  -Voz no hables chimbo- fue la respuesta de la mujer, mientras caminaba alrededor de la rotonda del parque mientras interrogaba: - bueno y que brindan aquí- alguno le alargó cuncho que había aportado Loco H. Viendo lo poco que quedaba de licor exclamó burlona: - estos bohemios hoy están pelados. Al escuchar la burla de la Chola, el Gaviero sacó su billetera y extrajo cien dólares, blandiendo el billete dijo: - ¿esto alcanza para algo? Michihua casi le arranca la mano con el billete y con este en su poder, preguntó: -¿qué traigo? ¿Qué traigo?- Casi todos dijimos a coro: - aguardiente…aguardiente. Con la euforia de saber que habriá suficiente licor por esa noche, Yeso arrancó a cantar una balada de los años sesenta, que todos acompañamos con un desencore total. En pleno éxtasis bohemio, WCuarenta propuso hacer una calilla para agasajar a tan magnánimo visitante; todos a coro y con aplauso aceptamos la proposición y aquí quiero hacer un alto en el relato para explicar en qué consiste una calilla.
El calilla es un plato muy exclusivo de nuestro pueblo. Sus ingredientes principales son arroz, macarela, papa criolla o amarilla, cebolla junca, manteca, agua y sal, guisado generalmente a la orilla de un río; en un principio fue el plato preferido de los adolescentes quienes antes de partir a un paseo al río, asaltaban la alacena de la casa y con ollas al escondido, preparaban la deliciosa manjar, entre cuentos risas y uno que otro desliz. Esta costumbre fue pasando de generación en generación con pequeñas variantes, la facilidad de su preparación y la económico  de sus ingredientes lo volvieron un plato típico de la región. Del nombre podemos decir que existen dos versiones: unos aseguran que era la marca de una poderosa firma distribuidora de víveres; mientras otros aseguran que era el nombre que recibia el arroz de primera calidad.la tarea de descubrir cuál es la versión correcta, la dejo a los estudiosos de las costumbres de mi pueblo. Ahora continúo con el relato de la visita del Gaviero.  En pleno éxtasis de la bohemia, ese éxtasis que produce el licor antes de embriagarnos, por una de las entradas del parque  apareció uno de los sujetos más representativos de la bohemia, Ruñidita acompañado de Tanque, y arribó diciendo: - bien querida, bien querida, la reunión… ¿y que celebran? – estár vivos_ contestó el indio.  – A cosa por H.P. a ver ¿dónde está el trago? La chola le alargó el cancho de Loco H, donde apenas sólo quedaban dos tragos. En esas estaban cuando apareció Michihua con dos garrafas de aguardiente, una en cada mano. La algarabía fue total cuando Michihua destapó la primera botella y comenzó a repartir licor. La olla posposiaba en el improvisado fogón. Expeliendo aquel delicioso aroma, que nos enervaba los sentidos, aun más que ni el mismo licor, las llamas chisporroteaban, agitadas por un contertulio, deseoso de acelerar la cocción del Subgeneris Yantar.

Nizar inició a cantar el carro que quepan ocho, todos comenzamos a bailar, palmotear, correar; en fin, el éxtasis era general, hasta el Gaviero se entusiasmo y comenzó a bailar con la Chula. Eran casi las tres de la madrugada del martes, cuando aparecieron los dos vehículos que habían partido en busca del  mecánico; Gato Sucio  manejaba uno de estos haciéndolo ronronear casi como cuando salió de la fábrica. Algunos de los miembros de la comitiva se acercaron a la festiva reunión, fueron recibidos con el néctar de baco; algunos recibieron otros no. Quien parecía ser el jefe llamó la atención del Gaviero, este eufórico lo invitó a compartir el banquete diciendo: -Venga jefe pruebe un calilla, porque esto no me lo pienso perder. Todos a coro invitamos a los miembros de la caravana a unirse al festejo.
El calilla se repartió en forma tan espontanea como lo hacemos siempre, improvisando platos y cubiertos; algunos comimos con los dedos, otros sacaron la cédula para improvisarla como cuchara, otros buscaban palillos para hacerlo a lo chino, el hecho fue que en la olla no quedó ni el raspao.
Tras la frugal cena, el jefe de la caravana ordenó partir; el Gaviero  se despidió prometiendo volver si alguna vez los avatares de la vida se lo permitieran.
Todos fuimos desfilando, ya en las botellas no quedaba nada, y en los picos de la montaña, el Espejuelo, la aurora nos anunciaba que un nuevo día se acercaba.
Mientras me alejaba del parque sentía una eufórica alegría de haber conocido a tan controvertido personaje llamado el Gaviero. Realmente ha sido una bohemia espectacular- me repetía mientras colocaba la cabeza en la almohada.










LA PELEA DEL CIRCO


El circo estaba lleno, aquel tan esperado duelo que de tiempo atrás se venia promocionando al fin parece que se iba a efectuar: El Gorila y el Oso el duelo más espectacular que ser humano se hubiese visto nunca antes y posiblemente no volvería ver mucho tiempo después.

En el trasfondo de todo aquel montaje, los espectadores  no ignoraban que ya mucho tiempo antes en otros circos se había anunciado el mismo espectáculo, y que en vez de los protagonistas dedicarse a lo suyo que era la pelea franca y abierta terminaban por revolver sus instintos asesinos contra los apacibles espectadores, quienes terminaban por ser destrozados por los protagonistas.











CENICIENTA


La joven era una chica súper light, con un cuerpo atrayente, figura estilizada, rostro de diosa maya causaba satisfacción disfrutar la presencia de tan encantadora mujer.

Esta hermosa dama tenía una rara cualidad, ¡rara! Porque no se alcanzaba a comprender si era defecto o virtud. A esta sensual joven le gustaba y más que gustarle,  parecía disfrutar polemizar por todo. Criticaba a los buenos, a los medio buenos, a los medio malos, a los malos. Criticaba a los pobres por pusilánimes, a los medio pobres por conformistas, de los medio ricos se mofaba por acomodados y de los ricos por omnipotentes. Se quejaba del poder por su grandeza, de los humildes por su servilismo.

Se malhayaba porque Dios no la consultó cuando fue a crear el mundo para verle indicado cual era el mejor mundo posible. Siempre encontraba suspicacia en todos los supuestos que debatía. Su mundo era el mejor por esto cada día se preocupaba por adaptarlo a su pensamiento y por cierto siempre todo quedaba peor, por la bendita manía de cada instante acomodar el mundo a su manera de pensar.


DEMOCRACIA
El brioso caballo Democracia se veía rebosante y majestuoso, engordado a base de “yaragua”, aparentaba  una exuberante prosperidad que muy pocos creian. Su jinete, el altanero hombre del corbatín pregonaba a los cuatro vientos su deseo de ganar todas las batallas con aquel caballo así le tocara aplastar a sus contrarios bajo los cascos de su animal.

Cuando el del corbatín consiguió aquel caballo en una dura subasta electoral, este tenía sobre los lomos gran cantidad de “mata duras”  que le dejaron sus anteriores jinetes, que muy pocas veces se preocuparon por aquellas llagas y cuando lo hicieron, fue utilizado sofisticados fármacos extranjeros que hacían desaparecer el mal por un tiempo, para reaparecer con más ímpetu poco tiempo después.

El del corbatín como sus antecesores trataba de curarle las heridas al “pobre”  caballo utilizando los mismos medicamentos. Pero estos parecían obrar al contrario porque tapaban una de las llagas pero hacían brotar nuevas lacras en el cuerpo del animal, regándose por todo el cuerpo, y cada día era menos evidente, la apariencia rebosante del animal. Aquel caballo moría lenta, pero inexorablemente el del corbatín llamaba nuevos “veterinarios” para que trataran de salvar al caballito que tantos favores les prestaba.

Pasaba el tiempo y ninguno de los llamados a tratar la enfermedad del noble animal, encontraban el medicamento adecuado para restituirle la fortaleza al cada día más enfermo animal.

La ignorancia y la miopía no les a permitían a estos curanderos y al jinete del caballo, que los fármacos que utilizaban desmejoraban al noble animal, hasta el punto que de tanto aplicarle antibióticos, el pobre ya caminaba apenas en tres patas.

Hasta la oficina de la sociedad protectora internacional, llegaron los relinchos del pobre animal, y sus agentes por una invitación que les hiciera el propio hombre del corbatín vinieron a practicarle un examen al caballo para posteriormente dar el dictamen,  cuando este se conoció horrorizó a todos los que les tocaba responder por la salud del caballo Democracia.

El dictamen de la sociedad protectora era un poco asemejado a la real salud del animal ya que no tuvieron tiempo de hacerle un examen a fondo para saber si tenía otra enfermedad mortal.

Los remedios que colocaron en la fórmula no eran caros ni difíciles de conseguir, pero los “curanderos” que cuidaban la salud del pobre animal se rasgaron los vestidos empezando por el del corbatín que casi queda mudo de tanto gritar de horror por las verdades escuchadas.

A pesar de todo el caballo Democracia siguió caminando con sus tres patas que le quedaban buenas. Por el esfuerzo que le tocaba realizar pronto otra de sus patas se resintió, más sin embargo así lo hacían trabajar para que rindiera al máximo, pero de tanto esfuerzo ya en los últimos días le tocaba brincar en una sola pata porque la terquedad de sus protectores no les permitía ver que él estaba entrando en estado de coma inretratable.

Para colmo de males del caballo, uno de sus peores jinetes, el llamado “El Pollo”, prometía montarlo nuevamente para restituirle la salud perdida de la cual él era uno de los peores causantes.

Estando en coma, el caballo Democracia llama a todos sus allegados para pedir su última voluntad.
Fueron ingentes los esfuerzos que se realizaron para reunir a todos los interesados en escuchar la última voluntad del moribundo. De casi todos los rincones fueron llegando los caballos, Comunista, Socialista, Derechista, Cristiano, Centrista, y seguían y seguían llegando cada día más y más allegados del caballo Democracia y todos esperaban ansiosos que éste delegara en alguno de ellos, las funciones que hasta entonces había desempeñado.

El caballo Democracia también esperaba, el día que había mandado a llamar a sus allegados, ya tenía tomada la decisión y sólo esperaba ver llegar al elegido para entregarle el cetro de mando y así dejar sus funciones en buenas manos; pero la vida se le escapaba, ya no lenta, sino a raudales, y cuando se encontraba en la etapa de transición, entra del estado de coma a agonía, fue llegando con fuerte retumbar  de cascos y relinchando para demostrar su alegría, el caballo Anarquía; de su pecho vigoroso y entre resoplidos dio una noticia que muchos de los presentes esperaban ansiosos. El caballo Paz fue asesinado como a un kilometro de aquí.

El caballo Paz: gritaron todos con asombro fingido en muchos.

Al escuchar el nombre Paz, el ya casi moribundo Democracia entre la bruma de sus delirios, creyó que el caballo Anarquía era el anhelado caballo Paz que él había  esperado con tanta esperanza y haciendo un esfuerzo sobre Equino, se arrastró hasta este para espirar en el momento que le entregaba el bastón de mando al temido caballo Anarquía.

La desbandada fue brutal cuando los presentes vieron que el cetro de mando había sido entregado al caballo Anarquía. Ninguno esperaba aquella reacción del caballo Democracia, pero al ver el cetro de mando en los  cascos de Anarquía ya ninguno esperó más, con cualquiera de los otros se hubiese logrado un acuerdo, pero con el indómito sanguinario y brutal Anarquía gobernando, ya no se podía esperar si no la muerte de este, cosa difícil de suceder.
















EL SIMBOLO


El movimiento de insurreccional, se extendía rápidamente como una mancha cancerosa avanzando lenta pero segura.

Los muchos males que a través de los años habían golpeado a la mayoría del pueblo, fueron la probeta donde fue creciendo el espectro de la violencia  que en menos de un año casi calcinan al pequeño país, nadie sabía exactamente cuál había sido la causa para que naciera el movimiento insurreccional. Los estudiosos no encontraban una causa  justa para que este hubiera surgido y que en tan poco tiempo logrará la dimensión de una epidemia que afectaba todo a su paso. Pero ellos que en su mayoría son integrantes y voceros del sistema reinante, aquello no había surgido espontáneamente y pregonaba a los cuatro vientos que si trataba de un clásico intervencionista comunista en su “idílico” país.

Ellos nunca entendían que todo era un simple encadenamiento de males endémicos que crecían encadenados uno con otro a través de los ciento y pico de años de dictaduras republicanos disfrazados de democracia, donde la operación así fuera pacifica destrozada sin contemplación alguna, donde los derechos ciudadanos eran pisoteados donde la soberbia nacional era humillada por otra clase de intervencionismo que la clase dirigente aceptaba orgullosa, pretendiendo hacerle creer al pueblo que uno apenas ayuda financiera con la única pretensión de colaborar al hermano pobre

Cuando el cáncer de la violencia comienza a sentirse en los propios puestos del gobierno; a las puertas en las puertas de este, llamo al hermano rico a ofrecer su mano dudosa; a los puertos del mar, aire y tierra del país fueron llegando los regalos representados en lujosos  tractores, tanques de guerra, modernos aviones de combate, sofisticados fusiles capaces de disparar 600 cartuchos en un minuto, y también llegaron unos gorilas grandotes de ojos azules pelo rubio que a toda hora se la pasaban moviendo su mandíbula móvil como las vacas cuando están bostezando.

Los amigos de la insurrección también movieron sus atributos rápidamente tratando de ayudar a sus ocasionales amigos, tratando de establecer una amistad firme y desinteresada; les habían enviado la más moderna para lucha guerrillera que es su especialidad y con ellos también llegaron unos osos grandotes de mirada dura y hablar ceremonioso que a toda hora hacían énfasis en la palabra revolución lo que antes era una lucha interna de la noche a la mañana se convirtió en una verdadera guerra donde los que llevaban la peor parte eran los que no habían tomado parte por ninguno de los dos bandos trenzados en la lucha. De todas partes del mundo llegaban voces de aliento para ambos bandos. Estas voces que llegaban acompañados con ayudas que prácticamente eran innecesarias por encontrarse las bodegas  llenas de estas sin tener quien las utilizara, mientras el pueblo moría a causa de las ayudas o por el hombre que no encontraba ya donde acomodarse, a saciar su apetito destructivo.

En medio de todo aquel caos, con toda aquella basura rodeándolo había surgido un líder popular que clamaba por paz para su pueblo.

Los únicos que lo escuchaban eran quienes sufrían las consecuencias de la revolución, la que verdaderamente creían que la paz es el patrimonio principal  que un pueblo.

Este hombre había formado un sindicato independiente al que se había asociado el noventa (90)% de la población no combatiente es decir todo el pueblo que en aquel momento moría de hambre o aniquilado por maquinaria destructiva de ambos bandos ninguno de los dos bandos enfrentados en la contienda, habían prestados atención al dinámico líder pacifista que sin haber disparado ni un solo tiro había logrado lo que ellos con sus ríos de sangre no lograrían nunca... unir al país en un solo propósito nacional.

Y como un monstruo emergiendo de una cloaca de la mente de los organizadores

























EL DESBARATADO

Cuentan en las crónicas de campaña, del libertador Simón Bolívar, que en su   desplazamiento a la campaña del sur, saliendo del cantón de Buga para llegar  en una sola jornada hasta el cantón de Caloto, llegó hasta la rivera del río el Espejuelo. Este se encontraba enfurecido y bramaba ensordecedor no permitiendo el paso de la tropa y sus pertrechos.

Ante esta disyuntiva, cuenta el narrador que sólo cupo esperar, pero que de pronto de manera insólita, el rio calmó su bramera quedando solo un pequeño hilo de agua que no mojaba ni los tobillos. Aprovechando esta coyuntura, el libertador dio la orden de avanzar; de primero, pasó la caballería, cuando estos pasaron sin novedad, se dispuso la avanzada de la artillería, eran casi cien piezas de cañones diferentes calibres y marcas desde las más antiguas hasta las más modernas; en su mayoría arrebatadas al ejército realista en las campañas de la Nueva Granada y Venezuela.

Estaban cruzando el largo hilo que había dejado el río, cuando de pronto se escuchó un ruido sordo en la parte alta del río. La tropa apretó el paso y las primeras ganaron la orilla opuesta. Estando el grueso de la  botería casi en medio del lecho del río, el ruido se volvió ensordecedor, los soldados volvieron la vista y aterrados vieron como una montaña de agua se les venía encima; asombrada la tropa ante tan espeluznante espectáculo, sólo atina a salir corriendo despavorida olvidándose de las pertrechas tratando sólo de salvar sus vidas. Los de la caballería y la infantería vieron como la montaña de agua y lodo arrastraba inmisericorde todo a su paso con la fuerza de mil volcanes, como si el infierno con todos sus demonios pasara por aquel pequeño riachuelo. Cinco minutos apenas duró aquella avalancha, el rumo  ensordecedor se fue apaciguando dando paso a un murmullo.

El general Bolívar esperó una hora más antes de enviar una comisión evaluadora. Después que con recelo llegaron hasta las riberas del río, comprobaron que el panorama era más que dantesco, el olor a lodo atosigaba el ambiente, impidiendo respirar normalmente y el lecho del río en un tramo de casi doscientos metros ofrecía un paisaje desolador y tenebroso; espantado la comisión, corrió a informar al libertador que de la gloriosa botería granadina, no quedaba ni la sombra. Recibido el informe personal maute, el libertador se fue a comprobar el suceso y su alma se llenó de congoja  y desolación al confirmar que de su imponente artillería solo quedaba el nombre.
Parado enfrente del macabro paisaje, su estado mayor le escuchó estas palabras: - ni siquiera el poderoso ejército español con todo su poder ha logrado hacerme tano daño en tan poco tiempo como este riachuelo de mierda. Me ha DESBARATADO toda mi artillería y no he podido hacer nada- desolado, acongojado, entristecido, el libertador paró en una piedra a gritar histérico: - me lo ha desbaratado…me lo ha desbaratado… - hasta enronquecer y exangüe se retiró de aquel lugar repitiendo en sordo quejido: -me lo ha desbaratado.
A partir de aquel momento, el río Espejuelo se conoció como el río que desbarató al ejército libertador. Y hoy se conoce como el Río Desbaratado.














EL MIEDO DE LOS DIOSES


Llegaron; ¿no sé de dónde?, pero llegaron, me despertaron con el ruido de sus voces.

Hoy  no sé si fueron sus voces, ya que hablaban con la voz del pensamiento, el hecho es que me despertaron,  me llamaron por mi nombre y aunque eran varias solo uno era quien hablaba; y con voz cavernosa me dijo - tienes una misión especial que cumplir.

¿Una misión especial? pregunte con incredulidad, mientras mi subconsciente se hacía multitud de preguntas, que no me pude responder porque nuevamente escuche la voz de mi interlocutor.

-Sí. La junta pro defensa del universo preocupada por los desmanes de los terrícolas, ha analizado minuciosamente  encontrando que tu eres el único hombre capaz de salvar la raza humana por ende la vida de este planeta.-

Me vi riendo cínicamente en mi subconsciente cuando escuche esa versión- ¿cómo así?- pregunte mordazmente, sin tomar en serio lo que escuchaba.

-Si, tienes una misión especial  que cumplir y hemos venido a instruirte para que la cumplas en el menor tiempo posible y de la manera más satisfactoria posible.

Quién hablaba lo hacía con seguridad y aplomo; esto hizo que mi mueca irónica cambiara a una actitud más seria y analítica. Mientras ellos estudiaban mis reacciones, mi cerebro se bloqueo al no encontrar una razón lógica para aquella situación - tienes que llevar el mensaje de los dioses  a los hombres - El portavoz quiso seguir hablando pero de inmediato lo ataje diciéndole: -¡como, como, como!.

-Sí. Tienes que llevar el mensaje de los dioses a los hombres.
-¿ y porque yo?, porque no lo hacen ustedes mismos- los espete con altanería.

Todos me miraron paternalmente, como cuando alguien da una orden y el subordinado antes de cumplirla se dedica a "patalear". Tras unos instantes hablo de nuevo el vocero-

-No lo hacemos nosotros mismos, porque hasta los dioses tienen sus límites.

-¿Cómo así?- pregunte entre irónico, cínico e incrédulo.
-Muchacho voy a explicarte algunas cosas para que no pongas más objeciones; ustedes los terrícolas están a punto de provocar una catástrofe universal, pues han creado la inteligencia artificial y eso no está permitido  por las reglas estelares.
-No entiendo- interrumpí de pronto al no poder captar el mensaje.

-Si Otoniel los hombres con su ciencia están traspasando los limites que los dioses permiten y con ello están provocando su propia destrucción, y están creando la inteligencia sin alma y esto es peligroso hasta para los mismos dioses.
-Yo pensaba que los dioses eran invulnerables- interrumpí con cierto dejo de frustración al escuchar las últimas palabras de mí interlocutor.
-Para que entiendas y te hagas a una idea de los cosas del cosmos te diré que todo en el universo es una cadena  interminable, ya que el primer eslabón depende del último

para no romper la cadena, y los hombres con su inteligencia artificial han creado algo que no encaja dentro del sistema sideral- dijo el interlocutor haciendo que yo asumiera una actitud más seria , seguía sin entender aquella visita. -No se puede permitir que avance aquel engendro que los hombres han creado ya que peligra la seguridad de los dioses, y por encima de los dioses no puede haber nada, ni nadie.

-Esperé un momento- corte al visitante- hasta el momento he entendido muy poco de lo que ustedes me han dicho, pero si lo suficiente, como para hacerme a la idea que la preocupación de los dioses no es por el peligro que corremos los habitantes de la tierra, sino por el peligro que representa para los dioses el que los hombres hayan desarrollado una inteligencia casi tan infinita como la de los dioses mismos y solo a partir de los elementos que componen la materia terrestre.

-Tómalo como quieras- continuo el visitante mientras los demás visitantes permanecieron como convidados de piedra- pero los dioses no estamos dispuestos a consentir que siga mejorando este peligro que han creado; nuestro poder no  puede verse amenazado bajo ninguna circunstancia, así que a cumplir las órdenes que te vamos a encomendar y si no los dioses nos veremos en la necesidad de castigar tu desobediencia.

No me inmute ante aquella aseveración y quede tranquilo observando detenidamente aquellas figuras a pesar no logre precisar sus formas, eran como espectros difusos que se transformaban constantemente, pero a pesar de todo eran tan reales como un sueño. Mi interlocutor siguió hablando dándome las órdenes que había prometido.

-Tienes que decir a los hombres, que deben someterse a las reglas que los dioses les hemos dado, porque no pueden traspasar el límite del conocimiento y sobre todo respetar las leyes divinas que nosotros impusimos.

-¿ y cuáles son esa leyes? - interrumpí.

-Son muy sencillas; primero no traspasar el límite del conocimiento; segundo no poner en peligro la estabilidad de los dioses; tercero cumplir sin objeciones las leyes de los dioses; cuarto adorar a los dioses por encima de todo y no criticar sus errores si es que los hay; quinto ofrendar a los dioses todo lo que los hombres poseen hasta sus conocimientos más íntimos. Sexto no revelar ni fomentar rebelión hacia nosotros quienes somos los que mandamos; séptimo dar sus hijos cuando los dioses los necesiten. Estos son los principales mandatos que les hemos dado pero con la creación de la inteligencia artificial los han violado casi todos; así que ve entre los hombres y animales los mandamientos de los dioses....

-No, no y no- interrumpí bastante ofuscado pero con decisión - no voy a cumplir ninguna orden si los dioses están en peligro, ¿por qué no resuelven ustedes mismo sus problemas?. No voy a ser yo quién sacrifique  mi vida defendiendo algo en lo que no creo; por lo tanto creo que los dioses se equivocaron al escogerme a mí...precisamente a mí para evitar una misión en la que no creo, no entiendo, y no puedo cumplir, ya que mi obligación es con mis hermanos los hombres de la tierra, y no con unos seres- que no aparecen sino cuando están en peligro y solo pretenden idealizar a la raza humana en su beneficio particular…
Cuando me encontraba en lo mejor de mi repertorio aquellos visitantes empezaron a desaparecer, el último de ellos me indico una fecha específica y dijo - hasta ahí tienes plazo para decidir tu futuro y el de los hombres - finalmente desapareció al igual que sus compañeros . Aunque nunca cumplí sus ordenes jamás volvieron a aparecer.


La bacteria
Dos siglos de fabril empeño hicieron de la batería zapiens la más eficiente procesadora de detritus,  tras eones de años especializándose en procesar, transformar, digerir todos los elementos  la llevaron a estar en lo más alto de la cadena biológica del universo “ según su propio pensamiento”.
El huésped se sentía satisfecho con esta eficiente procesadora de detritus que en dos siglos de fabril empeño casi había acumulado la cantidad de elementos pesados que él necesitaba para iniciar una nueva etapa de transición de su existencia.
En solo dos siglos la batería zapiens había acumulado bario, selenio, mercurio, plomo, aluminio estaño, carbono y hasta el letal mirandio elemento este que no ha sido aún descubierto pero que existe, cuya propiedad diferencial es que en su órbita exterior gravitan dos electrones en vez de uno como los demás elementos
El corazón del huésped henchía rebosante colmado por la eficiente labor de la batería procesadora detritus y cuando el estomago se rompió el acumulado  se mezcló con el magma iniciando una nueva etapa de transformación del huésped. En este nuevo proceso la bacteria ya no era nada importante simplemente había culminado su misión.
                          
                            
                      QUINCIAÑERA


La quinceañera danzaba majestuosa al compás de las notas del vals celestial, de pronto comenzó a tambalear cayendo finalmente desmayada ante el estupor de los presentes. Rápidamente acudieron en su ayuda sus hermanos Marte y Venus quienes trataron de reanimarla. Un medico sideral quien se encontraba disfrutando del festejo se acerco parsimonioso a auscultar el cuerpo de la exánime de la quinceañera tierra, tras una somera inspección dio la orden de tomar unos exámenes; las muestras  se tomaron de la parte mas afectada de la paciente la cual correspondía a la zona de ciudad de México. Los laboratorios estelares se apresuraron en el análisis de la muestra de la enferma tierra. Con el resultado de los exámenes los científicos interplanetarios descubrieron con espanto que la paciente estaba infectada del parásito Homo Sapiens al que la comunidad interplanetaria consideraba erradicado millones de años atrás. Cuando el informe llego a manos de las autoridades interplanetarias el panico se apodero de estas , obligando al gobierno de la galaxia, someter a la tierra a una cuarentena hasta que desaparezca el mal que la aqueja.                   
                    SANSON
El día que circuncidaron a Sansón esta tarea le correspondió a un aprendiz, para desgracia del niño, el hombre por el nerviosismo hizo mal el encargo y termino atrofiando el miembro viril al futuro héroe, pero las peripecias habían comenzado desde antes de ser concebido; su madre la esposa de Amota. También era estéril como sus antepasados, Sara, Rebeca, Raquel, y nuevamente Dios como repitiendo un ritual utilizo su poder para volver fértil el vientre de la madre de Sansón, realmente no se sabe si fue el propio Dios o Amoha su padre quien lo engendro. Nimbado con el poder del creador el niño fue creciendo con aquellas características tan peculiares de los ungidos, a nuestro personaje lo distinguiría el poder de su fuerza descomunal y como el poder embriaga, descompone, enerva a su poseedor al final terminan poseídos por su propia grandeza. Afortunadamente la naturaleza interviene aportando flaquezas al alma humana, y es así como los ungidos, escogidos, superiores, diferentes en fin los mas poderosos siempre poseen un talón de Aquiles que les recuerda que siguen siendo tan mortales como los demás. Sansón no fue la excepción de esta regla, su debilidad y flaqueza la descubrió en la cama cuando con horror se entero que no podía copular como los demás mortales a pesar de su toque divino. Descubierta su falencia, se horrorizaba de solo pensar que en su tierra  se conociera su estado viril; esta situación lo indujo a buscar ciertos placeres en las mujeres Filisteas. De tantos ires y venires termino enamorado de una bella doncella Filistea pidiéndola como esposa a los padres de esta