LA SAGA
Y
pensar que después de más de 3500 años aún se sigue disputando el plato de
lentejas que negociaron Esaú y Jacob. Aunque esta es la punta de la historia
debemos remontarnos hasta el comienzo de la misma, cuando Abraham abuelo de los
dos personajes de nuestra historia, abandonó su tierra natal para instalarse en
otras tierras.
Después
de mucho vagar por diferentes lugares, Abraham se instaló en las tierras del
rey Abimelet con quien disputó una extraña confrontación, por estar de
marrullero. Abraham hizo pasar a Saray
su esposa como la hermana y aunque esto no era mentira porque realmente eran
medio hermanos pero también esposos. Abimelet se prendo de la belleza de Saray
y la llevó a su palacio con la intención de agregarla a su harén; pero cosa extraña,
Dios que es muy celoso y cuida a sus protegidos hasta los más mínimos detalles;
le habló al rey en sueños para que le devolviera la esposa a su huésped,
temeroso el monarca, devolvió la mujer cargada de presentes a su esposo.
Siguió
morando Abraham por aquellos lares sin que Saray le diera descendencia, esto
tenía al profeta muy desconsolado, quien se lo pasaba rindiendo ofrendas al
creador para que abriera el vientre de su esposa. Al fin sus ruegos fueron
escuchados y nació Isaac para dicha y alegría de Abraham.
Con
el tiempo el padre envió a su siervo más fiel a conseguir esposa a su adorado
primogénito a la tierra de sus mayores; el fiel servidor trajo consigo a
Rebeca, sobrina de Abraham y de Saray y prima de Isaac y procedió a hacerla su
esposa.
Isaac
estaba morando en la tierra de Abimelet, rey de los filisteos e igual que padre, tuvo temor que lo mataran a causa
de su esposa. A raíz de la primera experiencia, el rey desconfiaba de aquellos forasteros que
aparecían con esposas hermosas y personalmente se puso a expiarlo hasta
sorprenderlo retozando con su esposa y de inmediato lo increpó por la falsedad
del parentesco entre ellos.
A
pesar de todo siguió morando en aquella tierra. Rebeca no lograba quedar
encinta, situación rara en aquella familia, puesto que Saray había sufrido del
mismo mal. Por fin, después de muchos ruegos, ofrendas, alabanzas, sacrificios,
ayunos, abstinencias, banquetes y hasta desenfrenos, Dios escuchó los ruegos de
los esposos y los premió concediéndole unos gemelos, los cuales eran Esaú y
Jacob. Según reza en la historia, estos ya peleaban desde el vientre de su
madre y después de nacer, la rivalidad se acentuó más, gracias a la mediación
de sus padres, pues cada uno tomó preferencia. Isaac por el mayor y Rebeca por
el menor.
Esta
rivalidad que se ha mantenido en el tiempo a través de la descendencia, de este
par de hermanos al grado de aún hoy seguirse disputando el plato de lentejas
que un día lejano negociaron nuestros personajes.
Negociada
la primogenitura, Rebeca aconsejó al joven Jacob partir a la tierra de sus
mayores para salvarlo de la furia de Esaú, venciendo cantidad de peripecias,
Jacob llegó a casa de su tío Laban. Antes de llegar a su destino, Jacob fue
inspirado por Dios para conocer su destino y agradecido le prometió al creador,
pagarle el 10% de lo que consiguiera. Desde aquel momento quedaron instituidos
los diezmos.
El
encuentro con la familia de su madre no fue tan cordial que digamos, por no
haber llegado con presentes, el tío lo puso a trabajar cuidando los rebaños.
Con los días Jacob se enamoró de Raquel, la hija menor de Laban, y la pidió por
esposa. Laban aceptó con gusto, pero el día de la boda no entregó la bella
Raquel, si no que se apareció con la feota de Lía, la hija mayor, quien por cierto
ya estaba entrada en añitos y no había podido pescar marido. Con promesas y
cuentos y mucha astucia Laban convenció a Jacob de tomar por esposa a Lía y
prometió darle también a Raquel. En el fondo Laban esperaba casar a su hija
menor con mejor pretendiente, pero pasado el tiempo y al no lograrlo terminó
dándosela a Jacob. Este quien vivía prendado de la belleza de la joven recibió
con regocijo la decisión de su tío. Lía, la primera esposa de Jacob le daba
hijos a este, mientras que Rebeca, cosa extraña, salió como su tía y su abuela
estéril, parecía como si la naturaleza se negara a producir una descendencia
que estaba destinada a tomar los haberes por la fuerza y el ingenio de manera
no muy santa. De nuevo Dios tendió su mano y ya casi con la menopausia, le
abrió el vientre a Raquel y para gozo de Jacob, esta quedó encinta y nació el
preferido y anhelado hijo de la mujer amada. José le puso por nombre y fue el vástago
número once de Jacob, quien al ser procreado con la ayuda de Dios, el padre le
tomó preferencia.
Aprovechando
la ganga que le había concedido Dios, Raquel se embarazó de nuevo para su mal.
A la hora de nacer el niño, el parto se complicó y teniéndolo Raquel expiró.
Dios
le cambió el nombre a Jacob, llamándolo Israel, prometiéndole ser la cabeza de
un gran reino; Jacob no llegó conocer dicho reino pero su descendencia amparada
en la promesa del creador, ha tomado a su haber y de manera poco ortodoxa todo,
lo que por mandato divino según ellos les pertenece.
CAIN Y ABEL
El
sol abrazaba la espalda del labrador quien con denuedo hendía la azada en el
surco preparando la tierra para la siembra, cuando el día declinaba Caín
sudoroso paro la faena y satisfecho se
puso a contemplar lo realizado. Pasado
el arrobamiento cargo la herramienta y feliz partió hacia la vivienda silbando
una tonada que el mismo le había compuesto al surco. Durante varios días la
rutina fue la misma hasta cuando Caín se sintió satisfecho del lote que había
preparado, sembrando la semilla solo le quedo esperar que esta germinara.
La
naturaleza fue benigna con el labrador, el surco broto vigoroso augurando una
cosecha esplendorosa y abundante; los días pasaron con la parsimonia de
siempre, el sembradío creció exuberante macollando unas espigas robustas que hacían
henchir el pecho de Caín con satisfacción.
Una
mañana llego Caín como de costumbre a laborar en su parcela solo para descubrir
que el ganado de su hermano Abel se encontraba pastando plácidamente en su plantío;
una rabia sorda le recorrió por todas las fibras de su ser, no era la primera
vez que esto ocurría ya otras dos veces había sucedido lo mismo y aunque le
puso la queja a sus padres estos poca atención le habían prestado. Sin medir
las consecuencias el agricultor ataco al ganado con sevicia y alevosía descargando su furia en los indefensos
animales que espantados corrían despavoridos trillando el cultivo causando más destrozos
en la pequeña chagra.
Abel
escondido en un pequeño bosquecillo contemplo la acción de su hermano pero no
se atrevió a intervenir por el temor reverencial que le profesaba a Caín, solo
atino salir corriendo donde sus padres a contar el accionar de su hermano
narrando el suceso muy a su manera haciendo aparecer a su hermano como un energúmeno
sicópata que atacaba su ganado simplemente por la envidia que le tenía.
Por
la tarde que Caín volvió al hogar, Eva lo recibió con un regaño fenomenal increpándolo
por la malevolencia en contra del hermano y su ganado, sin darle oportunidad de
defenderse la madre siguió cantaleteando por un buen rato, ya para terminar Eva advirtió a Caín que si volvía
tocar uno solo de los animales del hermano tendría que irse de la casa.
Pasados
los días el labrador recogió la poca cosecha que pudo obtener y de nuevo inicio
el proceso de alistar el lote para sembrar. El cultivo creció casi con las
mismas características del anterior pero con mayor cuidado por parte de su
dueño quien se esmero en mantener a raya al ganado de su hermano temeroso de la
advertencia que le hiciera Eva. Las espigas fueron madurando haciendo presagiar
una cosecha abundante alegrando el corazón del agricultor quien cada día se sentía
más emocionado por su trabajo
El día
de la cosecha llego y Caín inicio la labor de recolección cantando mientras efectuaba
la faena, el hombre tardo varios días en la tarea, para cuando termino tenía un
granero lleno de trigo.
Una
mañana pasó Caín a revisar su bodega, solo para encontrar que el ganado de su
hermano se encontraba comiendo y pisoteando su cosecha. A pesar de la rabia que
lo invadió el agricultor corrió hasta donde sus padres.
Para
informar el nuevo insuceso. Como las veces anteriores sus padres poca atención
pusieron a las quejas de Caín quien se retiro para el lote desanimado triste y
con resentimiento en el corazón; ya en este no sintió ánimo para iniciar
ninguna labor, mejor se recostó bajo la sombra de un árbol a mascullar su
resentimiento.
Casi
dos horas paso Caín en su arrobamiento al final tomo la decisión de iniciar un
nuevo cultivo en sitio más apartado, así preparo otra parcela y comenzó con la
rutina de siempre. Después de muchas labores la cosecha estaba casi lista y
otra vez aparece en escena el ganado de Abel, en esta ocasión Caín no ataco al
ganado sino que busco al dueño para cobrarle el descuido con el rebaño.
Escondido
el pastor reía con malevolencia viendo al ganado trillar el surco, esperaba que
como las veces anteriores su hermano la emprendiera en contra de los animales,
sorprendido porque esto no sucedió Abel se inquieto poniéndolo esta actitud al descubierto
de Caín quien al descubrirlo corrió hasta darle alcance, la riña no duro mucho
el agricultor ataco con rabia violenta
descargando la furia acumulada en el cuerpo del hermano quien no pudo
defenderse del energúmeno ataque de Caín, cuando este cansado de golpear paro
la paliza con estupor descubrió que su hermano estaba muerto.
De
la misma forma súbita como se encolerizo Caín, así también lo invadió un pánico
aterrador al ver el cadáver de su hermano yaciendo en el suelo brotando sangre
aun por las diferentes heridas recibidas. Caín temblaba por el insuceso, aunque
no tenía una percepción clara de la muerte, y no se conocían los mandamientos
de la ley de Dios, el homicida presentía que su acto era indigno ante sus
padres y dios, a pesar de no haberse inventado el aparato judicial Caín presentía
que sería castigado: Escondió el cadáver en el bosque y trato de continuar la
faena como siempre pero el recuerdo le aguijoneaba la conciencia no permitiéndole
tener tranquilidad.
Al
regresar a casa su padre le pregunto por Abel Azarado contesto -yo no soy
guarda de mi hermano-
Adán
lo tomo por los hombros y clavándole una mirada profunda volvió a preguntar -¿qué
le hiciste a tu hermano?
Caín
comenzó a llorar y trato de desasirse del apretón de su padre pero este lo tenía
asido con fuerza. Al cabo de unos pocos minutos Caín dejo de forcejear y
abatido agacho la cabeza avergonzado sin atreverse a mirar a su padre; este
aflojo la presión y nuevamente pregunto-¿qué le hiciste a tu hermano?- Caín
llorando y casi agritos confeso a su padre que Abel había sido atacado por unas
fieras y que estaba muerto. Ante esta confesión
Adán soltó a Caín y seguido mirando con la vista perdida en un punto del
infinito se le oyó decir- no puede ser no puede ser-tomando nuevamente a Caín
lo interpelo – donde esta, donde esta- Caín se apresuro a llevar a su padre al
lugar donde reposaba el cadáver de su hermano. De inmediato Adán reconoció los
despojos de su hijo menor y mirando a Caín exclamo-¡esto no fue hecho por las
fieras!, fuiste tú quien lo mato- Caín retrocedió temeroso de la furia de su
padre, de dos zancadas Adán lo atrapo de nuevo y con rabia histérica amedrentaba al asesino. Caín apesadumbrado
agacho la cabeza esperando los golpes de su padre. Adán alzo la mano para
golpear, de repente escucho la voz de Eva pidiendo no hacerlo.
Adán
se contuvo a medias y espero que Eva llegara para mostrar la “hazaña” de Caín.
Horrorizada al ver el cadáver de Abel, Eva se lleno de congoja y mirando al fratricida con una profundidad
tal, que alcanzo a ver en el corazón de su hijo
que este no sentía dolor por lo hecho; alzando la mano lo señalo
diciendo- maldito serás, tu y todos tus descendientes hasta el final de los días.
Vete de mi presencia que ya no eres más mi hijo-tomando a su esposo de la mano
se alejó de aquel desolador paraje dejando a Caín solo.
Caín
partió sin rumbo sintiendo la maldición de Eva como una montaña sembrada en el
alma< según los estudios esta maldición la cargan todos los agricultores del
mundo y por ello quedaron como la base de todas las sociedades; también se
rumora que gracias a esta maldición del campesino se aprovechan: los
comerciantes, pagando mal sus cosechas; los políticos, ofreciendo promesas, los
militares y guerreristas, reclutando a sus hijos para llevarlos a la guerra>.El
errante vago varios días hasta que llego a la tierra de los hijos de los
hombres denominada Ur; ahí encontró trabajo donde un agricultor quien tenía
siete hijas las que ofreció como pago, Caín acepto< se dice que este fue el
peor castigo que recibió por su crimen; ya que si una sola jode ¿Cómo serán
siete.
PREDICADOR
El
predicador se paseaba meditativo
analizando los pormenores de los últimos acontecimientos, miraba
retrospectivamente sucesos de los actos
públicos que había efectuado, comenzando desde el día cuando convirtió el agua
en vino, hasta ese mismo día que escapó de la muchedumbre quienes lo querían
coronar rey. En su analizar, no alcanzaba a comprender el pensamiento humano,
no entendía porque los hombres sólo se preocupaban por las cosas terrenales
olvidando la grandeza del espíritu; escudriñaba y escudriñaba los más dentro de su ser, buscando la esencia
de aquel proceder, pero entre más se adentraba mas se confundía. Caminaba
cabizbajo por el hermoso paisaje del monte de los olivos, cuando de imprevisto
se encontró con el señor de las tinieblas. El predicador se sorprendió y
sobresaltado paró su andar. – ¿Por qué te sorprendes?- habló el personaje. Jesús
miró con ojos sorprendidos al personaje, pasmado por la súbita aparición de
este.
-¿Qué
quieres de mí? – al fin atinó a decir
-
Despejar tus dudas y ayudarte a encontrar el camino- respondió el espectro.
-
¿Ayudarme a despejar qué?- habló más aplomado el predicador mientras
escudriñaba con la mirada la sombra que le hablaba- ¿y cuál camino?
- Si
amigo mío; te encuentras confundido porque tu naturaleza no alcanza a entender
el proceder humano, este es el motivo de tu preocupación.
- No
te entiendo- paró el predicador a su interlocutor.
- Te
lo explicaré más detalladamente- dijo el señor de las tinieblas y prosiguió: tú
naciste con los poderes de tu padre, desarrollados, pero vibrando al ritmo de
la materia, por lo tanto, tu esencia es diferente a la de los demás mortales;
para poder tú pensar como los demás hombres, tienes que despojarte de tus
poderes divinos y ser uno más entre ellos con sus virtudes y defectos.
-
Sigo sin entender- dijo el predicador.
-
Sí…- alcanzó a decir el tinebloso, cuando un haz de luz inundó la estancia,
dando aparición al Señor de la luz, el predicador se sorprendió aún más. No así
el señor de las tinieblas que ya se esperaba aquello por conocer a su hermano.
-
¿Qué le haces a mi hijo?- preguntó con vos celestial el señor de la luz
-
Enseñarle a ser humano, que entienda la esencia de la materia, para que pueda
ser uno más entre ellos.
-
¿No crees que estas yendo muy lejos, y te inmiscuyes en asuntos que no te
competen?
-
¿Cómo así? …- ¿no quedamos que yo
dirigiría la materia y tú el espíritu?
-
¿Desde cuándo ese trato?
- Lo
que hace que tú te quedaste con el cielo, y me enviaste a las tinieblas.
-¿Por
eso te entrometes entre mi hijo y yo?
- No
me entrometo, en este momento tu hijo a pesar de todo es materia, por lo tanto me
pertenece.
El
predicador escuchaba aquella conversación, hecho un mar de dudas, a pesar de su
esencia divina, no entendía que la divinidad fuera por pares. Y la conversación
que siguió aún más perplejo lo dejó.
Por
eso quiero enseñarle el mundo de la materia, para así despejarle las dudas.
¿Quién
eres tú para interferir en mis asuntos?
Soy
tu hermano y domino y entiendo las pasiones de la materia, eso me da derecho a
interferir en tus asuntos.
- Si
te crees que tienes mucho derecho y poder ¿qué propones?
¡Uf!
¿Qué propongo?- habló el tinebloso sopesando las palabras antes de hablar,
mientras dejaba divagar la mirada por el paraje. Entre tanto, el predicador
seguía como convidado de piedra, mientras las dos divinidades definían su
futuro.
…Que
lo dejemos ser humano con todos los riesgos, para poder que entienda la esencia de la materia.
El señor de la luz sopesando la propuesta del tinebloso. Al fin dijo: - parece
buena tu propuesta, dejarlo sin poderes divinos para ser uno más entre los
hombres- mirando al hijo amado respondió: -trato hecho.
El
predicador sintió una conmoción interior, cuando después de decir las últimas
palabras, su padre lo estrechó en un abrazo divino pero despojándole sus
poderes.
¿Por
qué haces esto padre?
Porque
has cometido demasiados errores, Yo te envíe para mejorar a los hombres
espiritualmente y tú te has preocupado sólo por la materia del hombre siendo
que yo proveí a los hombres con todo lo necesario para sus cuerpos, pero el
hombre nunca está satisfecho, siempre quiere más y más, se la pasa acumulando
bienes aunque no lo necesite. Así tenga
que despojar a sus hermanos, ve y predícales la fraternidad, la hermandad, la
solidaridad el compartir. A los hombres no trates de darles más porque nunca están satisfechos, ve
a enseñarles que la materia y el espíritu son uno solo; que el equilibrio
consiste en no ir a los extremos y que una armonía perfecta entre cuerpo y
espíritu es lo más recomendable. Ahora sigue meditando porque de ahora en
adelante serás uno más entre ellos, y sin decir más, desapareció del paisaje
como había llegado.
El
predicador cambió los pensamientos que lo habían llevado a retirarse en aquel
solitario paraje, hasta aquel momento no había sentido los cambios corporales
ni espirituales que su padre había obrado en su cuerpo con el ultimo abrazo que
le diera; pero a pesar de todo se sintió sereno y sin preocupaciones y sin más
siguió el camino que lo llevaría hasta donde tenía su campamento. Cuando llegó
a este, reunió a su gente e inició uno de sus más venerables sermones que quedó
registrado en el evangelio de Judas el escóriate, quien por cierto era su
mentor político y tesorero.
Amados
hermanos y hermanas, hoy he tenido un encuentro con mi padre y mi tío el
tinebloso. Cada uno me habló de la materia que domina; ambos fueron críticos
por mi comportamiento con ustedes, me regañaron porque pese a estar en
medio
del hombre, no he podido entenderlo a fe
hermanos que no logro entender el
proceder humano, las muchedumbres me siguen por las cosas materiales que les
puedo ofrecer, pero a las enseñanzas del buen vivir, no prestan atención, sólo
les interesa lo material, los domina el poseer sin pensar en los demás. Por eso
hoy no quiero hablar del reino de los cielos, hoy quiero hablar acá, de la
tierra, de cómo comportarnos con nosotros mismos, porque si no nos respetamos a
nosotros mismos, no respetamos a nuestro
hermano; si no nos amamos a nosotros mismos, no amamos a nuestro hermano.
Mi
padre quiere veros feliz pero vosotros os hacéis desgraciados; no siguiendo sus enseñanzas o interpretándolas en vuestras
necesidades, por eso os digo: no atesoréis aquí en la tierra, los tesoros de la
tierra son pasajeros y nos hacen viles a los ojos de mi padre, no os dejéis
seducir por el tinebloso que solo quiere conquistar para que den rienda suelta
a sus sentidos para que eludan la esencia divina de la que proceden. Hermanos
vamos a orar para agraciar a mi padre.
Ha
pasado mucho tiempo de estos, cuando en Jerusalén se corría el rumor que se acercaba el
predicador que multiplicaba los panes y los peces.
El
predicador llegó montando su jumento; la ciudad entró en agitación febril y la
conmoción parecía revolver hasta los cimientos de las castillos. Las
autoridades políticas, religiosas y hasta militares, no entendían el
electrizante ambiente que agitaba aquel humilde hombre cabalgando en un asno.
El
predicador llegó hasta el templo y absorto, contempló como la muchedumbre le
ofrecía multiplicidad de monedas para que los multiplicara. Una rabia honda lo
fue invadiendo y en ese preciso momento recordó que su padre en el último
encuentro le había entregado un látigo y le había dicho: -ya en su momento
sabrás como utilizarlo- El predicador sintió que era la ocasión y sin más,
desenrolló la reata y con furia y saña, la emprendió en contra de la
muchedumbre. Los feligreses del templo, corrían despavoridos al ver como el
predicador, cual energúmeno fogoso fustigaba a los feligreses mientras
vociferaba palabras ininteligibles que nadie escuchaba pero que ayudaban a
causar más revuelo.
Pasado
aquel incidente, por toda Jerusalén sólo se comentaba la actitud que había
asumido el predicador; todos los que habían
esperado que el profeta les multiplicara las monedas sentían rabia y
rencor, por aquel hombre que de un momento a otro había cambiado la forma de
proceder con la multitud. Innumerables comentarios se comenzaron a tejer entre
el público y llegaron hasta los oídos de los gobernantes quienes sólo esperaban
un desliz del predicador para acusarlo de subvertir el orden. A partir de ahí
la maquinaria del poder comenzó toda a funcionar en un solo objetivo: castigar
al predicador, por la insolencia de pretender transformar el estatuto Quo
Reinante.
Para
los dueños del poder no fue difícil encontrar, quienes dieran falso testimonio,
y así fue como reclutaron mentirosos, embaucadores, timadores, lenguaraces y
toda una pléyade de testificadores en
contra del predicador.
El
hombre que aquel domingo llegara montado en un asno y fuera vitoreado por la
multitud por el día viernes de aquella misma semana; era vituperado por esa
misma gente que antes lo aplaudió. No fue mucho el esfuerzo que tuvieron que
hacer las autoridades para logar el objetivo de sentenciar a muerte al hombre
que multiplicaba el pan y el pescado, quien por negarse por una sola vez a
hacerlo fue condenado a la cruz por esa misma gente a quien días antes ahitara
con su divino yantar.
LA BODA
La
ceremonia fue concluida por el rabino con la consabida frase de para toda la
vida. Los presentes aplaudieron eufóricos, algunos se apresuraron a felicitar a
la recién desposada pareja, mientras los músicos iniciaban a tocar la canción
que se acostumbraba en aquellas ceremonias. El lugar donde se celebraba el
ágape era una hermosa casa solariega
habilitada con amplios salones especial para aquel tipo de
celebraciones.
El
maestro quien había sido invitado junto con su madre, asistió con cuatro de sus
primeros apóstoles. María, la madre del maestro, estaba acompañada de una
hermosa mujer también llamada María, a quien para diferenciarla de la madre de
Jesús, la llamaban con el nombre de donde nació María la de Magdala, y así se
conoce hasta nuestros días.
En
el banquete se repartió toda clase de viandas y bebidas con gran profusión, lo
que ocasionó que el vino se agotara y la fiesta apenas estaba en la mitad. Con
desconcierto, el padre de la novia, informó a los invitados el suceso, pidiendo
mil disculpas a sus invitados por aquel descuido casi imperdonable.
Desesperadamente
la madre del maestro pidió a la de magdalena que la acompañara a hacer una
diligencia. María la madre de Jesús, había concebido a este siendo apenas una
púber, María no alcanzó a conocer su primera regla por haber quedado en
embarazo en su primera ovulación; por lo tanto no tuvo conocimiento de aquel
castigo según algunas deslenguados le había prodigado Dios a las mujeres por
haber introducido el pecado al mundo. Según algunas de las versiones, Dios dijo: - por tu pecado,
derramaras todos los días gotas de sangre- intuyendo aquel grave castigo Eva
imploro el creador le rebajara un poco
aquella pena tan severa. Compadecido
Dios, a muchas de las súplicas de la mujer, al fin, Dios accedió a
rebajar la sanción a por lo menos de una vez al mes. Por esta razón, María la
madre de Jesús parecía muy joven para tener un hijo tan adulto. Otra cosa que sucedió
en aquella fiesta, era que las dos Marías eran asediadas por toda clase de
admiradores, quienes no se cansaban de galantearlas.
La
madre llegó hasta donde el hijo y de sopetón dijo: - has algo hijo para ayudar
en esta fiesta – a lo que Jesús contestó:- Yo apenas soy otro invitado y más
aún mi hora no ha llegado- María no dijo más nada y mientras se retiraba a
ordenar a los invitados que llenaran las ánforas de agua, guiño un ojo la
de Magdala para que rogara al maestro hacer
el milagro. La de Magdala se acercó al maestro con andar cadencioso clavando la
mirada de sus grandes ojos negros en los claros de Jesús, cuando estuvo a un
paso, la mujer alzó la mano y rozando con el envés de ésta, el rostro del
Cristo, con acariciadora voz, dijo: - tu puedes hacernos el favor- subyugado
por aquella mirada, por el rostro, de facciones casi angelicales y delineado
cuerpo de la mujer, Jesús no alcanzó a darse cuenta que las ánforas ya rebosaban del más delicioso vino
celestial. Con la abstracción en que lo sumió la Magdala, Jesús alzo la mano y
casi que en acción refleja hizo la conversión del agua a vino. Pasado el
arrobamiento, el Cristo quedó mirando a la mujer y seguido dijo: - mujer
quieres acompañarme a predicar a donde voy – fue así como la de Magdala se
convirtió en un discípulo más del hijo de Dios.
EL ADMINISTRADOR
Cuando fui designado para
administrar los destinos de aquella hacienda, llevaba un cúmulo de ideas y
deseos por mejorar la situación de aquel predio, hacía años que luchaba por
aquel encargo, realice diferentes actividades antes de lograrlo, aunque muchos
dudaron que algún día me fuera concedido aquel honor, no perdí las esperanzas y
cada día trabaje con más ahínco, hasta que al fin lo logre.
Durante los dos meses y pico que
transcurrieron desde aquel día de la designación hasta la toma y recibida del
puesto hice algo distinto a lo acostumbrado, en vez de salir a festejar, o
hacerme rodear de aduladores, me retire por apartados parajes de la hacienda
donde me encontré con seres que nunca oyeron hablar de mí, personajes estos que
ni se inmutaron en lo más mínimo cuando se enteraron que yo era el nuevo
administrador, y los que algo reflejaron hicieron muecas despectivas cuando les
insinué la idea de llevar algo de progreso por aquellos parajes.
Mientras recorría la hacienda,
miraba tanto recurso desperdiciado, en muchos lugares por falta física de
recursos, pero en otros si era por negligencia y pereza reflejada a través de
su pobreza y miseria.
Avanzando en el conocimiento de mi
nuevo empleo, me fui adentrando en otras regiones tabú. Mientras en la sede del
administrador mis amigos me buscaban como aguja para ofrecerme "desinteresadamente" sus servicios.
Cuando volví de mí gira y a pesar que lo hice muy calladamente empecé a sentir
el peso de mi nuevo empleo, todo el mundo quería ser escuchado de primero, quienes se acercaban
con alguna objeción de antemano la calificaban de única para mejorar el estado
general de la hacienda.
Cada día que pasaba conocía mejor
la idiosincrasia de las personas con alguna influencia en la administración de
la hacienda. Fui formando el grupo de colaboradores con el personal que según
mi criterio ofrecía la mejor idoneidad y pulcritud en los menesteres
administrativos, el día de la asunción al cargo, inmediatamente se conoció la
nómina de colaboradores, las críticas llovieron de todas partes, hasta de los
cielos "el papá de mi Dios" me envío una misiva muy especial criticando
el hecho de no haberle consultado, fuera de esto en una posdata bastante
extensa me informaba de las picardía y artimañas que se gastaban varios de los
colaboradores que me rodearían de allí en adelante.
El tiempo transcurría normalmente,
los muchos propósitos que me hice, antes de asumir el cargo traté de
practicarlos todos en conjunto formando amalgama de acciones que a la postre
resultaron contraproducentes, aunque estos hechos lograron romper un tanto el
amaneramiento general de la hacienda, con ello apenas logre despertar
curiosidad en cierto círculo de moradores de la hacienda, mientras la gran
mayoría seguía indiferente a cuanto acontecía.
A pesar de todos los tropiezos que
cada día surgían, la toma de decisiones me fortalecía el espíritu de reforma
que me acompañaba, aunque en un principio tuve el apoyo tácito de la mayoría de
los habitantes, los explotadores se encargaron de propalar extraños rumores
haciendo perder la credibilidad en mí, esto no me amilanó, por el contrario
hizo duplicar mis esfuerzos de lucha logrando con mi terquedad formar tal
desequilibrio en la administración que
terminé por desorientar a todo el mundo. Aunque no había cumplido un año en el
cargo, sentía como si hubiera transcurrido toda la historia en aquel pequeño lapso
de tiempo. La cantidad de problemas se hizo indefinible terminando por hacer
recaer sobre mi cabeza, todos los males que administradores anteriores dejaron
en la hacienda.
En todo este maremagnun de
actividades, desde los oscuros bosques que posee la "chagra" me llegó
el rumor de unos mitológicos luchadores, quienes siempre habían existido en
esos lares pero a los que ya los habitantes les endilgaban toda clase de
poderes llegando al extremo de elevarlos a la categoría de dioses omnipotentes
de la vida y la muerte.
Yo me extrañe cuando me llegaron
las primeras noticias de aquellos personajes; como el resto de habitantes de la
hacienda, tenía un concepto muy personal sobre aquellos seres, pero sin vacilar
un instante nombré una junta de charladores para que dialogaran con aquellos,
que realmente no sabia que pretendían.
Las primeras noticias que me
trajeron los charladores me llenaron de satisfacción, por aquellos días mi
prestigio como administrador venía en barrena, circunstancia aprovechada mis
detractores para azuzar a los moradores de la hacienda en mi contra. Sin
pensarlo dos veces autoricé a los encargados de comunicarse con aquellos
hombres, seguir adelante con las charlas, sin detenerme a pensar en los
inconvenientes que esto acarrearía.
Cuando la noticia de aquellas
entrevistas se filtraron llegando a convertirse en la comidilla preferida de
todos los habitantes, los principales usufructores de los bienes de la hacienda
pusieron sus gritos de protesta en cuanto medio encontraron a su alcance, pretendiendo
de nuevo culparme de todo lo malo que sucediera.
Las charlas siguieron adelante, a
pesar de todos los pronósticos de horror propalados por los interesados en
detenerlas. Cuando se conoció la fecha que entre los charladores y los
luchadores se acordó para trabajar unidos en el mejor estar de todos los
moradores, los usufructores salieron espantados cual demonios que al ser
exorcizados salen despavoridos buscando protección en lo más profundo de los
infiernos.
Yo me alegré, lo juro que me alegré
al ver el aspaviento logrado en los que yo consideraba mis enemigos, no había
sido mi propósito asustar a estas personas pero al ver la reacción de estos,
proseguí con más ahínco tratando de ganarme la ayuda de aquellos luchadores.
Al verme libre de los usufructores
de la hacienda me embarque en unas reformas consideradas trascendentales las
cuales no había podido llevar a cabo por la presión ejercida por aquellos
predadores disfrazados de mansas palomas. A los luchadores les ofrecía las más
amplias garantías que administrador alguno hubiera ofrecido. Los jefes de
aquellas hordas confundieron mi generosidad con debilidad y comenzaron a pedir
lo no estipulado en los acuerdos pactados, primero exigieron la mitad de la
hacienda para ellos y como encontraron apoyo en los moradores esto los ánimo
para pedir la luna, el sol y las estrellas, hasta por último al no tener más
que pedir exigieron mi cabeza como único medio para poder continuar con las
charlas.
Al darse cuenta de la ingenuidad de
los luchadores los usufructores se
reunieron en una hacienda vecina a planear un maquiahitleriano plan para
alzarse e nuevo con el poder total. Consiguieron los mejores mercenarios de las
otras haciendas, los pertrecharon con los elementos más modernos para la lecha
armada, introduciéndolos luego en la hacienda dándoles el nombre de
contraluchadores.
Está nueva forma de lucha trajo
consigo un río de sangre que inundó hasta las propias puertas de la casa del
administrador, la confusión empezó a reinar y los usufructores, quiénes
dominaban los diferentes medios de propaganda propalaron la especie que era el administrador quién financiaba el
nuevo grupo de choque. Esto me enfadó y comencé a combatir por igual luchadores y contraluchadores,
nadie conocía hasta aquel momento mis dotes de estratega para la lucha armada,
trate de organizar a los vigilantes de la hacienda, en principio aceptaron mi
disciplina pero a los pocos días, apenas cayeron los primeros se revelaron y no
quisieron continuar con el plan barrida preparado con tanto esmero. Ante el
viraje producido por las circunstancias y viéndome solo en el poder como último
recurso trate de utilizar a los moradores, utilizando métodos poco ortodoxos y
bastantes represivos. Estos tampoco surtieron efecto, los habitantes prefirieron
aguantar estoicamente toda la andanada de medidas que tomé, en vez de salir a
defenderse como yo pretendía que lo hicieran.
Para colmo la naturaleza se vino en
contra de la hacienda y se sucedieron varios terremotos, inundaciones en
algunas partes, sequías en otras, la tierra rugió y destruyó media hacienda, me
sentí desmoralizado, frustrado, mejor dicho acabado, sin fuerzas para seguir
administrando mientras mis enemigos cerraban el círculo destructor preparado
para mí. Deje de luchar solo contra todos no podía y como res en el matadero
solo esperaba la cuchillada final para morir con dignidad en mi puesto, pero
cosa extraña mi inanición confundió a mis enemigos, consideraron que mi
silencio era por la puesta en marcha de algún diabólico plan, y entre ellos se
propagó el rumor que yo me había aliado con varios grupos para atacar a los
otros. Esto me favoreció y como ya estaba cerca a la terminación de mi contrato
con la hacienda, algunas decisiones tomadas con desespero me sirvieron para
entregar el puesto a mi sucesor quién prometió para lograr el encargo,
solucionar el entuerto que según él, yo desatará. En este momento le estoy
entregando el puesto y me río por dentro por las cosas que dice de mí, no le
voy a replicar, para que. Solamente les prometo que en el momento oportuno les
contaré las "bellezas" que
realice mi sucesor. Chao nos vemos.
NUEVO ADMINISTRADOR
VERSION 2009
Recuerden que prometí contar las
realizaciones de mi sucesor, como lo prometido es deuda, aquí va mi versión y
tratare de ser lo más ecuánime posible para que no vayan a creer que soy un
resentido revanchista. Mi sucesor se presento muy impávido a la ceremonia de
posesión acompañado de una parafernalia de seguridad, que parecía más un
apresto para la guerra y no un acto solemne. Los sucesos que acontecieron le
dieron la razón, en mitad de la ceremonia en mitad de la ceremonia una lluvia
de bombas cayo de improvisto en los alrededores del recinto donde nos
encontrábamos. Les juro que yo me atemorice, mi sucesor parecía esperar esta
contingencia y ni un gesto reveló que sintiera temor, la ceremonia continuo y
el nuevo administrador no permitió que se cambiara un ápice en el orden del
día; la ceremonia al fin culmino para mi felicidad.
Al día siguiente en toda la
hacienda se percibía un ambiente diferente los moradores esperaban ansiosos las
primeras decisiones del nuevo administrador como si esta fuera la panacea para
todos los males que según mis adversarios yo desatara. De inmediato reorganizo
a los guardianes de la hacienda quienes por cierto poco obedecían las órdenes
de los administradores. Mi sucesor con su pragmatismo acostumbrado y su manera
no muy santa de proceder pronto disciplino al cuerpo de guardianes poniéndolos
a trabajar hasta límites insospechados. Relevo algunos de aquel cuerpo armado,
acomodo a otros y en fin asumió el mando como dios manda.
Con el correr de los días se
comenzó a sentir en toda la hacienda el poder del nuevo administrador; las
hazañas que este realizaba. Hacían aparecer mi gestión como una de las más
mediocres.
Recuerden
que prometí contar las realizaciones de
mi sucesor, como lo prometido es deuda aquí va mi versión, procurando ser lo más ecuánime posible para
que no vayan a creer que soy un resentido revanchista. Mi sucesor hombre muy pragmático se presento muy impávido a la ceremonia de posesión, acompañado de una parafernalia de seguridad
que más parecía un apresto para
la guerra y no un acto solemne.
Realmente
los hechos le dieron la razón, en mitad de la ceremonia, una lluvia de bombas
cayó de improvisto en los alrededores del recinto donde nos encontrábamos.
Les
juro que yo me atemorice, mi sucesor parecía esperar esto ni un gesto reveló
que sintiera temor.
La
ceremonia continúo y el administrador no permitió que se cambiara un ápice en
el orden del día de su posición. La
ceremonia al fin culmino para mi felicidad.
Al
día siguiente en toda la hacienda se percibía un nuevo ambiente, los moradores
llenos de esperanza, esperaban ansiosos
las primeras decisiones del nuevo administrador Como si esto fuera la
panacea para todos los males que
según mis adversarios, yo desatara. De
inmediato reorganizo a los guardianes
de la hacienda, quienes por cierto
no les hacían caso a los
administradores desarmados. Mi sucesor con su pragmatismo acostumbrado y con su
manera no musanta de proceder pronto disciplino
a este cuerpo de guardianes poniéndolos
a trabajar hasta límites
insospechados, relevo algunos cuadros de este cuerpo armado acomodo a
otros y en fin asumió el mando como Dios manda.
Con
el correr de los días se comenzó a
sentir en la hacienda el poder del nuevo administrador, las hazañas que este
realizaba, hacían aparecer mi gestión como una de las mas mediocres de administrador alguno. No había pasado una
semana cuando aparecieron unos siniestros mensajeros con la misión de acabar con los colaboradores personajes estos tan
siniestros como sus perseguidores; dicen
que en mi administración obtuvieron
tanto poder que los moradores los
consideraban gendarmes, jueces,
ejecutores, confiscadores en fin todos los etc de la opresión, según mis malquerientes todo este poder lo lograron
gracias a mi pésima gestión; yo lo dudo
pero me es difícil demostrar lo
contrario; les sigo contando con mi
objetivismo acostumbrado.
PUM.
PUM comenzaron a caer los
colaboradores y otras cosillas mas, a lo largo y ancho de la hacienda sonaba
aquella sinfonía macabra del PUM. PUM. Los moradores fingieron no escucharla, los guardianes de la
hacienda no hacían nada, los defensores de la vida, preguntaban,
preguntaban, nadie respondía y la
sinfonía seguía seguía. Lo extraño
era que en los comentarios solo mi nombre sobresalía
como si estos sucesos fueron una
secuencia de mi administración.
Era
tanto el ruido del PUM. PUM que de
tierras muy lejanas llegaron más
defensores de la vida para apoyar a los que en la hacienda,
investigaban aquel siniestro ruido.
Preguntaban
a los moradores de la hacienda
pero cosa extraña
nadie sabía nada, nadie había visto nada, nadie respondía de aquellos
hechos, pero entre los moradores con un sadismo colectivo se había creado una tómbola
con los nombres de los posibles candidatos al PUM. PUM
y con morbosidad homicida colectiva
jugaban a cuál sería el
siguiente de la lista. Llegaban los
defensores de la vida y nadie havia visto nada.
A
los cien días de mi sucesor, haber asumido
el cargo., mi prestigio ya no existía, los moradores, cantaban oh gloria inmarcesible… la horrible noche ya
paso, los luchadores que en mi administración obtuvieron
supuestamente el control de la hacienda,
volvieron a la nebulosidad de siempre remontándose en las nubes de las
altas montañas. Los contra
luchadores, quienes según mis malqueriente acusaban
de haber sido creados en mi
administración obtuvieron tal poder con
el nuevo administrador y comenzaron a
realizar barbaries peores que la de los luchadores, las ciudades se fueron
llenando de desterrados primero fueron unos pocos cientos que a muy pocos
preocuparon; a estos siguieron otros miles quienes despavoridos buscaban
refugio en las grandes urbes tratando de esquivar el abrazo del pum pum.
Cuando
fue imposible ocultar los millones de
estos seres que deambulaban como fantasmas
en una sociedad que no los veía no los
sentía no los olía ni siquiera los percibía, su aumento los fue haciendo visibles hasta el punto que al fin fueron detectados por los
organismos defensores de la vida, mas de cien organismos de estos
se juntaron para sacar un tímido,
casi imperceptible informe de
la situación.
Ensalsadado
por la prensa que no hacia si no lanzar loas a mi sucesor, este monto
en cólera por el timorato informe y amenazo con castigar o expulsar a tan
canallescos calumniadores.
El
berrinche que se formo llego hasta las
oficinas de los organismos defensores de talla universal, y de inmediata se nombraron
comisiones para visitar la
hacienda. Hasta yo comencé a temblar cuando llegaron estos gendarmes, llegaron con lupa
escudriñando todo, y todo es todo, yo confiaba
en la ecuanimidad de estos investigadores pero como siempre poder es poder, y el primer
chivo expiatorio fui yo. Las investigaciones seguían su curso, el tiempo
fue pasando, a mi sucesor su
buena estrella le brillaba con
magninidad, todos los medios
económicos, sociales y hasta
algunos no muy claros rodearon a mi sucesor,
los legales, los medios legales, y los no tan santos hasta el gremio de los midosos grupo emergente este,
que lentamente invadía todos los medios
de poder con una capacidad avasalladora infundiendo un terror
casi igual al de los luchadores con quienes luchaba por el negocio de midas,
aliándose con los
contra luchadores, en un contubernio
oscuro, nefasto, ofendente, intimidante,
corruptivo, en fin todas las plagas que mi sucesor prometió
erradicar parecían multiplicarse, pero cosa extraña su fama y prestigio
crecían a la par de la corruptela que amparaba.
El
prestigio de mi sucesor llego a tal
grado que se cambiaron todas las normas
y reglas para que se perpetuara en su puesto, el triunfo de mi sucesor fue apoteósico
nunca antes administrador alguno había recibido tanto apoyo de los moradores al interior de la hacienda,
pero de los linderos hacia fuera le Iban
quedando muy pocas haciendas para visitar , los informes de los organismos defensores de la vida, cada
día eran más pegados a la realidad de la hacienda, pero el prestigio de mi
sucesor no permitía un actuar de acuerdo a las circunstancias y mas ayudo al administrador un acuerdo que pacto con los contra luchadores para dejar las armas y acogerse a las normas de la hacienda este gesto de las partes fue
mirado con escepticismo en las
haciendas vecinas, los luchadores aumentaban la desconfianza alertando
de un posible complot en aquella
extraña negociación las
investigaciones prosiguieron, mi nombre era el único
que salía a relucir y el de algunos ex
administradores y a mí sucesor nadie lo tocaba yo trataba de no respirar siquiera para
no llamar la atención, los
medios se encargaban de tenerme vigente, mi nombre era la cortina de humo que utilizaba
mi sucesor para proteger su nombre y no lo van a creer todas las baterías de los organismos protectores de la vida se ensañaron conmigo mi nombre fue desmenuzado letra por letra mientras el de mi sucesor era orlado
con laureles.
El
pragmatismo de mi sucesor llego
al clímax cuando logro el pleno
acuerdo con los contra luchadores, en unas condiciones que en nada se parecían a unas negociaciones, pero la sagacidad de
mi sucesor se demostró cuando aquella turbia negociación
logro hacerla aparecer ante el
mundo como uno de sus logros más espectaculares.
Lo
mejor llego después, cuando Bocaxas
el administrador de una
hacienda vecina en un intento
delirante de consagración universal como el idealista más retrogrado de
principios de siglo. Caso una pelea con
mi sucesor, su melagomania le hacia creer ser el líder natural de las haciendas vecinas.
Debo agradecer a Bocazas, gracias a su
perorata y pataletas cada vez más
frecuente en frenesí demencial paliaron las
criticas en contra mía, mi sucesor dejo mi nombre en paz y los medios me sepultaron en el ostracismo suceso que me satisfizo enormemente.
El
aura de mi sucesor crecía y crecía alimentada por la locuacidad delirante de Bocaxas, a nivel de las haciendas
de ultra mar esto favoreció al nuevo administrador quien no escatimaba esfuerzos enviando
a sus mejores colaboradores a
regar incienso en su nombre. Su buena
estrella le permitió ser invitado a visitar
dichas haciendas, que extraño
como si un hado protector hubiera borrado
la peligrosidad que ostentaba fue recibido como héroe, todos
aquellos recuerdos de barbarie, injusticia, destierros,
desarraigo, genocidios mutilaciones
indiferencia, quedaron sepultados en un olvido sorprendente y hasta en la hacienda adalid de los derechos
humanos fue recibido como héroe
< apenas me decía yo: la publicidad hace maravillas>. Al regreso
de su triunfal gira solo un
suceso empaño sus grandes
logros, en un gran graffiti
colocado cerca de la
vivienda del administrador estaba escrito el nombre mío, el del administrador, el de Bacazas, y el del director de los luchadores, abajo
de estos se leía¿ uno de estos va
a reemplazar a Eslodun Milo se
vid ?¿ o todos juntos? ¿ Solo
espero no ser yo quien gane este premio!
EL BOGA
El
Boga avanzaba amparado por la oscura noche, montado en la canoa que tenía
asignada para cumplir con las diligencias de la hacienda donde era esclavo. Impulsaba la nave con una
larga pértiga, la que hundió en las serenas aguas del Cauca. El río discurría
parsimonioso, permitiendo al navegante impulsar la canoa a contracorriente.
A
los esclavos no se les permitía navegar solos en las noches, por ello era raro
ver a este dirigir la nave a aquella hora. Después de tres horas de silencioso
viaje llegó hasta la boca del río Palo, donde había una guarnición de control
para evitar que los esclavos escaparan; esta contaba de varios, gendarmes
armados con mosquetes que hacían guardia día y noche, cuidando los intereses de
los grandes hacendados de la región.
El
Boga ya había pasado varias veces anteriormente por aquel sitio de control,
pero acompañado de su amo cuando éste remontaba el Cauca paro dirigirse a Popayán a alguna diligencia. Pero
aquella noche el Boga navegaba solo y lo más sigilosamente posible, cambiando
la pértiga por los remos, clavaba estos vigorosamente en el agua para
impulsarse más rápido.
Las
aguas del río Palo penetraban impetuosas al sereno Cauca en un borbollón de
remolinos que volvía peligroso remontar aquel delta en la pequeña nave que
guiaba el solitario hombre. El Boga luchaba con denuedo, remando desesperadamente y a la vez tratando de pasar
desapercibido del puesto de la gendarmería.
El
desespero y las ansias de la libertad, daban al Boga las fuerzas para vencer al
impetuoso río Palo. En el puesto de control por las noches, apenas disponían un
vigió que generalmente la pasaba más dormitando, arrullado por la calidad brisa
que bajaba desde los farallones de Cali. Cuando ya estaba como a doscientos
metros el boga en su nave; en los picos de la montaña, llamada Espejuelo,
apareció una pequeña luna en su cuarto día de menguante; el pálido rayo de luz
golpeó el rostro del adormilado vigilante gendarme, éste espabiló con presteza y alcanzó a ver la
canoa del Boga que se perdía amparada en las sombras de un tupido guadual.
El
viento mecía los bambúes haciéndoles aparecer como gigantes bailarines que se
abrazaban unos a otros; a pesar que el vigilante se esforzó en taladrar la oscuridad
con la vista, al no descubrir nada terminó diciéndose a sí mismo: -Los
guaduales me hacen ver visiones.
Amparado
en la oscuridad que creaba la manigua a
ambos lados de la orilla del río, el Boga cambió los remos nuevamente por la
pértiga y hundiendo esta en el fondo del lecho, caminaba desde la proa hasta la
popa, impulsando la nave con vigor para romper la serena corriente del río
Palo. Casi una hora gastó desde la desembocadura del Palo en el Cauca hasta la
desembocadura del río La Paila. Aunque nunca había navegado por las aguas de
este río, optó por remontarlo. El lecho de la Paila era más reducido que el del
Palo y aunque su corriente era más fácil de remontar, este trabajo lo volvía
dificultoso la cantidad de guaduas y árboles que a cada paso encontraba atravesados dificultando el
paso de la canoa.
La
aurora sorprendió el boga llegando a la desembocadura del río Guengue – esta
palabra de origen Pijao traducía hijo de la reina – Una leyenda contaba que
después de haber tomado venganza por la muerte de su primer hijo, la Cacique
Gaitana, tuvo dos hijos más y al morir la reina estos se habían repartido el
reino correspondiéndole al cacique
Guengua, la parte occidental del reino, e instalo su palacio a la orilla de
aquel río el cual había bautizado con su nombre.
El
boga remontó el Guengue, cosa más de quinientos metros, comenzó a sentir
cansancio, hambre y sueño; buscó un claro en la orilla, descendió de la canoa,
la cual amarró a un grueso samán, la selva ya se había llenado del mundo de las
aves y otros animales que madrugaban a buscar el sustento. Con sigilo, el boga
se fue adentrando en la manigua con un machete en la mano, no más andar diez
metros, encontró un árbol de mango lleno de sonrosadas frutas. No necesitó
subir al árbol para coger la fruta, comió hasta quedar satisfecho. El hombre
inspeccionó los alrededores, sorprendiéndose de la gran variedad de frutas que
por doquier encontraba. Aquello le pareció lo más cercano al paraíso, aquí y
allá desparramados el boga descubrió arboles de; caimo, níspero, sapote,
aguacate, madroño, guayaba, chirimoya, en fin la variedad era tal que no
lograba por cuales decidirse para llevar a la canoa. Después de explorar por
los alrededores decidió construir un lecho con hojarasca y ahí se tumbo a
descansar
Hundido
un esclavo más en la construcción de un puente, la boga abordó de nuevo la
canoa y con la pértiga la impulsó con fuerza para romper la corriente del río
que por aquel tramo comenzaba a formar raudales. A pesar de lo dificultoso que
se iba tornando la navegación en la mente del fugitivo sólo había una idea
obsesiva: alejarse lo más lejos posible. La boga se impulsó con la pértiga
hasta donde la impetuosidad del río le permitió. En la lobreguez de la media
noche, el hombre no vio por donde navegaba y en un recodo del río casi estrella
la canoa contra una inmensa piedra que partía el río en dos. Abandonando la
pértiga y tomo un remo, a aquella altura
remontar aquel río exigía intrepidez y coraje, cosas que le sobraban a
nuestro personaje.
La
madrugada sorprendió al navegante llagando al paso de los bueyes. Este sitio se
llamaba así por una leyenda que no se sabrá si era negra, blanca o india, lo
cierto es que se decía que de una enorme piedra, que estaba a cien metros del
río, en las noches, se aparecía una junta de bueyes con todos sus aparejos,
guiados por un hombre sin cabeza. A partir de ahí, el Guengue se adentraba en
la cordillera y era imposible remontarlo en embarcación alguna.
El
boga esperó que el sol despertara. Desde el sitio donde estaba, había que
esperar hasta las ocho de la mañana para ver el disco del sol, los picos de las
montañas impedían verlo aunque de ahí se desparramaba a todo el Valle del Cauca
subiendo por las faldas de los farallones de Cali, mostrando un paisaje de
belleza indescriptible. El boga amarró la canoa y se dispuso a inspeccionar el
paraje. Se encontraba tranquilo porque sabía que hasta aquel lugar no irían a
buscarlo. La vegetación no era tan exuberante como en el centro del Valle, pero
las tierras parecían buenas para el cultivo. El boga descubrió un claro que le
pareció bueno para hacer un caidizo la que sería su morada. Aquel día la pasó
inspeccionando lo más que pudo para hacerse una idea del paisaje y hacer un
inventario de las cosas que le podían servir de los alrededores. Como a eso de
las cuatro de la tarde cortó guadua, caña brava, bejucos, ramas y armó una
choza forrándola por todas partes con ramas y hojas de iraca. Ya Casi
oscureciendo armó un lecho con hojas secas y rendido se tiró a dormir. Aquella
noche durmió sin ningún sobresalto y el amanecer lo despertó la algarabía de la
selva que saludaba un nuevo día.
El
boga inició a desmontar la selva con herramientas que había logrado sacar de la
hacienda; el hacha era la más utilizado, derribando milenarios árboles que al
caer dejaban inmensos hoyos en la poca tupida selva, tras unos días de intenso
labor, sembró los primeros granos de maíz y frijol que había logrado llevar con
él. Mientras las matas crecían, se alimentaba con frutos, cogollos de guadua,
caña brava e iraca; estos cogollos los cocinaba y botaba el agua del primer
hervir para eliminar el amargo de estos productos. Cuando estaban blandos los
pelaba bien delgaditos y les mezclaba huevos de pájaros que robaba en los nidos, estos guisos los había aprendido en la hacienda, de
los mayores de su raza quienes traían este saber culinario de su África natal.
Otra
veces pescaba en el Guengue taqueando las piedras unas con otras, aturdiendo
así a las sardinas y sabaletas que se encontraban debajo. En esta rutina, la
pasó varias semanas. La soledad no lo atormentaba, el placer de sentir la
libertad aún lo embriagaba y el miedo a ser descubierto le impedía recorrer más
allá de su pequeña posada.
Un
día que se encontraba bañando desnudo en
un gran charco que formaba el río en un recodo, unos ojos lo observaban desde
la manigua; eran los ojos de Andaima, la
hija del jefe de la tribu Páez que dominaba por aquellos parajes. La
princesa estaba deslumbrada por el
cuerpo, y sobre todo por el color del boga, ella nunca había conocido hombres
diferentes a los de su tribu. El boga medía 1.90, tenía un cuerpo altivo bien
desarrollado a sus 25 años, su cabello ensortijado, la nariz un tanto picotada
y labios gruesos y abultados lo hacían parecer a los ojos de Andaima, como un
ser enviado de los dioses. El boga clavó y retozó bastante rato en el agua sin
imaginarse que era observado por la joven aborigen.
Los
días pasaron y Andaima regresaba cada día a esperar al extraño personaje y cada
día se sentía más atraída por él.
Se
encontraba el boga asando dos sabaletas que había capturado, cuando sintió
cruzar una sombra por el bosque, de inmediato tomó su machete del cual no se
separaba y se dispuso a atisbar con recelo, temeroso que fuera gente que lo
buscaba, los sabaletas chisporreteaban en el fogón, chamuscándose las brazas
sin cuidado del cocinero, quien sólo estaba preocupado por saber quien lo
vigilaba; en estas estaba, cuando por entre los árboles fue apareciendo
Anda.3ima, sin nada que cubriera su cuerpo, la esbelta figura de la mujer avanzaba despacio con una sonrisa en el
rostro que realzaba más su grácil belleza.
El
olor a sabaletas chamuscadas se esparció por el ambiente pero ni esto logró
sacar al hombre de su ensimismamiento, multitud de ideas y presagios cruzaron
su mente y en un arranque de miedo comenzó a retroceder. Al notar la actitud
del boga, Andaima alzó un brazo y doblando la mano hasta la altura de la muñeca
varias veces, como diciendo: “ven, espera”, el hombre aturdido no comprendia
aquella señal y siguió retrocediendo hasta dar su espalda con un grueso tronco.
Andaima
al verlo así, comenzó a caminar con cadencia sensual acompañando su rostro con
sonrisa coqueta, el boga no atinaba que hacer y blandiendo el machete amenazó a
la mujer, esta reacción del hombre hizo que Andaima cambiara el movimiento de
su brazo, moviéndolo a izquierda y derecha empuñando la mano y señalando con el
índice hacia el cielo, este gesto de la mujer apaciguó al boga, quien bajó el
machete adoptando una actitud de sumisión. Sin hablar una sola palabra, Andaima
se acercó al hombre y tomándole la mano libre, se puso a acariciarle el rostro
y a parparle el cabello asombrada por la figura de aquel hombre tan diferente a
los que ella conocía. El boga soltó el arma y también se puso a prodigar
caricias a la mujer, y así sin una palabra, sin ningún recato se fundieron dos
razas, dos culturas, dos mundos en una simbiosis de fraternidad elemental.
LA QUIEBRA
Casi todo mundo pareció alegrarse cuando se escucho aquella información.
fue una verdadera bomba noticiosa la que se transmitió por los diferentes
medios de comunicación, para luego
propagarse de boca en boca como si no hubiera nada más importante que la
quiebra de la empresa Agroindustrial.
Cuando se conoció la noticia nadie pensó en las vicisitudes
por las que había atravesado últimamente aquel emporio de trabajo, nadie
pensaba en los problemas que esto acarrearía, por estar todos preocupados solo
en alegrarse por el fracaso, no de la empresa en si, si no por el dueño a quien
casi todo el mundo odiaba por ser el dueño de aquella importante factoría, a
quien todo mundo solo le veía defectos por ser un hombre duro casi que
insensible, exigente, portentoso; pero a
pesar de todos sus defectos que eran muchos; tenía una rara virtud que hasta
sus detractores más recalcitrantes le envidiaban y era su capacidad de trabajo; esta cualidad le
permitió arrancar casi de cero hasta fundar aquella gran empresa que durante
varios años le permitió a muchos hombres y mujeres ganar el sustento familiar.
Aquel hombre fundo aquella empresa 30 años atrás, inicio
labores con 53 obreros, y él, quien desempeñaba todos los cargos
administrativos cuando aun no existían los computadores comerciales, a la vez
le tocaba desarrollar los trabajos técnicos que la empresa requería por no
contar el país aun con personal calificado para reparar las maquinas que el
empresario importara. Todo marcha a pedir de boca durante los primeros años de
la empresa, en el primer lustro el personal que laboraba en la factoría apenas
si presento pequeños roces con el patrón por ser este un obrero mas que se
untaba como cualquiera en las tareas de la empresa.
En el lustro siguiente
que fue de una de una exuberancia fenomenal la compañía creció en forma tal que
al cumplir sus 10 años de existencia contaba con unos 1348 obreros pero ya no
contaba con el dueño como obrero.
Para esta época las relaciones obrero patronales no eran
optimas pero si aceptables; gracias a la mediación que ofrecían los obreros
cofundadores, quienes eran los que mejores salarios devengaban no por que
fueran los más antiguos, si no porque eran los que realmente se preocupaban por
que la empresa cada día progresara más.
Como a la mitad de la segunda década de fundada la empresa la
tirantes de las relaciones obrero patronales llego a su clímax más áspero y
definitivamente se vinagraron gracias al nacimiento del sindicato de base de
los trabajadores de la empresa Agroindustrial “Sintra Agroindustrial” para el dueño de la factoría fue un duro golpe
que en un principio se negó a aceptar, su recia visión capitalista no le
permitía comprender que las muchas decisiones obrero patronales no se deben
tomar unilateralmente, para el este era uno de los cambios que más le
dolía.
Con el primer pliego petitorio que presento el novel
sindicato se inicio el calvario de las negociaciones; aunque por estar tan
inexpertos las peticiones no eran exageradas ni mucho menos, solo que la
arrogancia del patrón no le permitía ver que la diferencia entre lo pedido por el
sindicato apenas se difería en tres puntos de las ventajas que los trabajadores
poseían en aquel instante.
Varias semanas duraron las negociaciones, el sindicato cedió
en dos de los tres puntos de diferencia del petitorio con relación a las
ventajas que poseían; pero a pesar de todo lo que el sindicato cedía, no
sucedía lo mismo con el dueño de la empresa que enseñado a tomar las decisiones
por su cuenta se negaba a aceptar las imposiciones de quienes para el eran unos
aparecidos.
Por varias semanas más siguieron las negociaciones y el
sindicato cedió en un 50 por ciento el punto que faltaba, ni aun así el dueño de la empresa cedió a la pequeña petición de
los obreros.
Cuando todos los mecanismos legales y
extralegales se agotaron, los dirigentes del sindicato citaron una reunión
extraordinaria a todos sus afiliados para definir la decisión a tomar. Aquella
reunión se recordaría por mucho tiempo porque en ella sucedieron hechos
trascendentales que dejaron huellas imborrables en la memoria de los trabajadores
de la empresa Agroindustrial.
La disparidad de criterios que
surgieron entre los dirigentes del
sindicato, los trabajadores afiliados y los no afiliados que también se
hicieron presentes para sabotear la reunión en una clara demostración de patronalismo.
Los principales dirigentes expusieron de un modo muy sui-generis los puntos que
inspiraron aquella reunión haciendo principal énfasis con lo relacionado a la
votación de la huelga. Que en realidad era el tema central de aquella reunión.
Después de casi tres horas de arengas
y discursos, manifiestos antipatronales y hasta la lectura de pasquines de mal
gusto que algún extremista se dio a la tarea de repartir.
Cuando los dirigentes del sindicato
al fin se pusieron de acuerdo para votar la huelga, de inmediato se pusieron en
práctica los mecanismos que se tenían previstos de antemano en la
eventualidad de lograrse la unidad en el
proyecto de huelga.
Los resultados de la votación de la
huelga fue un verdadero desastre para los promotores de esta, en un 87% los
obreros no estaban de acuerdo que esta era la solución razonable a la mínima
diferencia que existía entre obreros y patrones.
Ante aquel resultado los dirigentes
del sindicato acordaron retirar el pliego de peticiones que habían presentado,
se decidió esperar hasta otra oportunidad más favorable para presentar una
nueva demanda laboral.
Pasado aquel incidente los dirigentes
del sindicato decidieron tomar un curso
intensivo de sindicalismo que incluía también conferencias con los obreros
incluyendo hasta los no afiliados.
El dueño de la factoría tampoco se
dormía e inicio una etapa de preparación en temas laborales y técnicos
sindicalistas, no bastando con esto contrato un grupo de abogados laborales
para que lo ayudaran a fondo en los posibles conflictos que se pudieran
presentar en un futuro próximo o lejano.
Cuando llego el segundo pliego de
peticiones las negociaciones se realizan en un tiempo record, causando asombro
entre los sindicalistas que no esperaban lograr todas las ventajas que obtuvieron
en aquella negociación.
Los siguientes cinco pliegos, que
siguieron con intervalos de 2 años; solo en el ultimo se presento un pequeño
incidente que origino una huelga de una hora que rápidamente se soluciono sin
mayores contratiempos.
Por aquel tiempo la empresa empezaba
a tener problemas para colocar sus productos en el mercado, la competencia era
cada vez menos inescrupulosa, el contrabando era la otra competencia que cada día le cerraba
nuevos mercados a la compañía Agroindustrial, otro de los problemas que
presentaba la empresa eran sus equipos que cada día eran menos eficientes y más
obsoletos, lo que hacia los productos desmejoraran en calidad haciéndolos menos
competitivos.
Ante aquella situación el dueño de la
factoría inicia hacer un gran inventario para analizar la real capacidad de la
empresa y buscar las posibles soluciones ante aquella primera gran crisis que
presentaba la empresa Agroindustrial.
El inventario reveló que la compañía
presentaba un enorme pasivo y que el principal acreedor eran las prestaciones
sociales de sus ejecutivos y obreros, el inventario demostró que la empresa se
vería al borde de la quiebra si sus colaboradores se decidieron a retirar el
dinero en forma masiva.
A medida que avanzaba se encontraban
nuevos desfases cuya causa se buscaba o se acomodaba de manera que los obreros
aparecieron como culpables de la gran crisis por la que atravesaba la empresa.
Él escándalo surgió a la luz pública
cuando los dirigentes del sindicato por desconocer la real capacidad por la que
atravesaba la empresa presentaron el pliego de peticiones más oneroso de todos
los tiempos.
De plano los altos ejecutivos de la
empresa con su dueño a la cabeza se
negaron a negociar aquel pliego al que tildaron con todos lo epítetos conocidos
y por conocer.
Ante aquella respuesta los dirigentes
del sindicato se declararon en pie de lucha, motivando a los obreros a realizar
actos de protesta, representados en paros relámpagos de una hasta 6 horas
realizados en horas laborales; mítines con desfiles de protesta por las calles
de la ciudad solicitando la solidaridad de la clase trabajadora, en estos
mítines no faltaban los extremistas que arengaban a la masa trabajadora, a
dejar la protesta pacifica e iniciar la revolución del proletariado que era lo
que pregonaban desde tiempo atrás.
A pesar de todas las manifestaciones
obreras, las directivas de la empresa no cedieron un ápice en su
intransigencia, en lugar de acudir a una mesa de negociaciones, solicitaron la
ayuda del gobierno, este sin medir las consecuencias declaro nulo el pliego de
peticiones del Sintra Agroindustrial.
Ante aquel atropello los dirigentes
del sindicato elevaron protestas ante los altos magistrados laborales, estos
por toda respuesta le retiraron la personería jurídica al sindicato dejándolo
sin piso legal para poder actuar.
Aquella actitud del gobierno lo único
que logro fue agravar la situación, ya que la clase obrera por completo acudió
en apoyo de los obreros de la empresa agroindustrial, quienes no claudicaban en
su pretensión de obtener mejoras laborales a si
su sindicato se encontrara sin
base legal para actuar.
Mientras los obreros seguían
presionando, el dueño de la factoría trataba de encontrar una solución justa
que le permitiera salir del atolladero por el que atravesaba la empresa en
aquellos momentos, no encontrando una idea que le pareciera justa sé decidió a
tratar de buscarla con la ayuda de los
obreros de la compañía a quienes respetaba y admiraba no así a los miembros del
sindicato a quienes seguía culpando en gran parte por los fracasos de la
empresa.
La reunión se efectuó y asistieron
todos los obreros con muy pocos excepciones.
Después de muchas deliberaciones, de propuestas que se rechazaban de
parte y parte el dueño llego a la
conclusión que por parte de los obreros la empresa no encontraría apoyo, que la
brecha que se había abierto entre él y los obreros no la cerraba si no la
quiebra de la empresa, y sin más preámbulos para terminar aquella reunión les
informo a los obreros que buscaran nuevo empleo porque la empresa a partir de
aquel momento se declaraba en quiebra.
Sin decir más el dueño de la empresa
agroindustrial salió del recinto donde se efectuaba la reunión, no se preocupo
por los comentarios mordaces que se
escuchaban.
Ya en la calle caminando cabizbajo
meditaba aquella decisión que había tomado se preguntaba por qué todo se había
puesto en contra de su empresa; no encontraba una explicación lógica para
aquella situación, a la que había llegado la empresa si el siempre lucho por
buscar un bienestar para todos aunque casi todos lo dudaran.
Alejándose más y más de aquello que
por 30 años fuera su pasión, su orgullo y hasta su vida misma aquel hombre
sentía que sus penas aumentaban por cada paso que se alejaba.
MI ENCUENTRO CON EL GAVIERO
BOHEMIA
Yeso
rasgueaba la guitarra con armonioso ritmo acompañando la voz ronqueta de Topo,
quien en aquel momento entonaba el alegre paseo llamado el Jornalero, Nizar
estiraba y encogía su acordeón arrancando notas para acompañar al cantante, el
otro componente del atípico conjunto era
megateo quien tocaba las maracas, poniendo ritmo y colorido a la festiva
reunión; Morthey aplaudió con frenesí inusitado mientras los demás miembros de
la bohemia, acompañábamos a Topo en los coros. Fuera de los cantantes y
Morthey, nos encontrábamos Paparazi, la Melliza, la Chilindrina, A.Guaduales y
su séquito, Chasis, Orejas, Miller y otros eventuales,W Cuarenta también con su
séquito, pujino, kurtd y otros que se me escapan.
Este
rito generalmente lo organizábamos los
días lunes, era algo muy espontaneo y sin previsión, pero íbamos llegando sin ninguna pretensión. A las diez de la
noche después de unas tres o cuatro canciones y cuando había más de diez contertulios, alguien recogió
para el licor, cada uno aportaba según nuestra bonanza, pero siempre se recogía
para la garrafa de aguardiente, no era sino parar la botella de licor para que
la bohemia se creciera y se formaran grupitos de tres o cuatro alrededor de los
cantantes.
Una
noche de tantas, un poco pasadas las
doce, apareció una caravana de carros de oficiales. Un rasgo característico de
estas caravanas es que todas los vehículos son oscuros, quizás por los
antecedentes de sus ocupantes. Unos hombres descendieron y preguntaron por un
mecánico. en algarabía unos recomendaron a sus preferidos, uno ofreció a Camilo
Bolo, otro dijo que mejor era Almasanta, y otro más audaz se ofreció a
llevarlos donde Gato Sucio. Dos carros de la caravana partieron con el guía,
mientras los otros se estacionaron al frente del café del pueblo, unos hombres
descendieron y se sentaron en las sillas del café; nosotros nos desentendimos y
seguimos con nuestra furrusca.
Unos
de los personajes que descendió de los vehículos caminó parsimonioso, se acercó
a nuestro grupo, mientras caminaba sacó un cigarrillo y lo encendió, expirando
la primera boconada de humo con deleite, a pesar de nuestra indiferencia, todos
nosotros estábamos pendientes de aquel hombre, cuando llegó hasta nuestro
grupo, saludó con marcado acento extranjero. Todos contestamos casi a coro y
hasta los cantantes pararon la música. – ¿Qué pasa muchachos por qué paran la
rumba?
Morthey
se quedó mirando al recién llegado y en un arranque de alegría, abrió los
brazos y fue y abrazó a aquel hombre
diciendo: - Hola Gaviero, ¿qué haces por estos lares? El llamado Gaviero apartó
con suavidad al efusivo Morthey mirándolo detenidamente con cierto rictus de
seriedad; de pronto su rostro se iluminó y abriendo las manos, estrechó a
Morthey diciendo: - hola amigo no te había reconocido.
Todos
nos miramos entre admirados y asombrados, mientras la pareja se salucitaba con
sincera emoción.
Morthey
se dirigió a mi aún con un brazo por encima del llamado Gaviero – Voz que no me
creías que yo había andado con el Gaviero, cuéntales nuestra historia. La
historia la voy a contar yo con las
referencias que me narró Morthey: estábamos en el llano, a Morthey le tocó
salir volado porque en una riña hirió a un llanero; por avatares de la vida fue
a parar a la Guajira en plena bonanza marimbera; ahí fue contratado por el dueño de un barco para transportar un
cargamento de café hasta New York. No
teniendo más que hacer, había aceptado el trabajo; cuando las bodegas
estuvieron repletas zarparon adentrándose en el mar Caribe. La ruta que escogió
el capitán fue bordeando las costas centroamericanas, esto los llevó hasta
costas nicaragüenses que en aquel momento se encontraba en plena revolución
Sandinista; dos patrulleras somocistas descubrieron al bello A’more, como se
llamaba el barco y en esta ondeaba la bandera costarricense. Las relaciones
entre Nicaragua y Costa rica no pasaban por mejor momento; con rapidez los
patrulleros encimaron al carguero haciéndolo detenerse para una requisa. En el
horizonte apareció una pequeña cañonera para reforzar el accionar de las
patrulleras.
Los gendarmes nicas abordaron el barco e
iniciaron una rigurosa inspección; realmente lo que buscaban eran armas o
pertrechas. Para evitar que estas llegaran a los sandinistas. Cuando ya casi
terminaban la inspección, en medio de cargamento descubrieron marihuana
camuflada en medio de este. El capitán trató de sobornar a los guardias, pero
estos intransigentes detuvieron a todo la tripulación. Fueron llevados por
tráfico de drogas, para apoyar a los sandinistas. No valió ningún argumento y
rápidamente fueron condenados.
Estando
presos aparecieron, los amigos del Gaviero; Adul Bazur, Alejandro Obregón,
Iliona Grascoba, Warda Bazúr, Morthey me contó que cuando vio la Warda Bazur,
había sentido un corrientoso tan intenso y que no supo por
qué desde aquel momento había
quedado prendado de aquella mujer y cada vez que tenía oportunidad le pedía que
me describiera a Warda y Morthey sólo balbuceaba un frenético éxtasis: - Es una
diosa, es una reina, es…es…una hermosura de mujer.
Siguiendo
el relato que me narró Morthey; los amigos del Gaviero no sin mucho esfuerzo
lograron la libertad de la tripulación del bello A’more. Morthey fue repatriado
a su país y de ahí, había perdido todo contacto con el gaviero.
Por
un hado extraño, aquella noche a la bohemia del parque fueron llegando los consuetudinarios participantes,
ahí asistían personajes de diferente posición social, desde el médico
practicante hasta el embolador, y como si el Gaviero tuviera imán, fueron
apareciendo personajes como el ingeniero acompañado del pintor y el
diplomático, quienes en noches y de
furrusca, un poco adelantaditos en licor
aseguraban ser amigos del Gaviero, discutiendo en ocasiones con Morthey por la
veracidad de su historia; cuando esto sucedía el diplomático contaba la
anécdota de cómo había conocido al Gaviero: - estando de cónsul encargado en
Caracas, había llagado Flor Estévez, solicitando un permiso para el Gaviero
para viajar a Colombia. El diplomático se deshizo en elogios a Flor, coqueteándole galantemente, accedió concederle lo
solicitado a cambio de ser él personalmente quien le entregara los papeles, a
lo que Flor accedió complacida. Como a la una de la mañana apareció Loco H en
su camioneta descendió de este con un cuncho de aguardiente en una botella.
Llegó
hasta el grupo diciendo: -¿Qué es que celebran aquí? Repasando al grupo con la
mirada. Cuando descubrió al Gaviero se apresuró a saludarlo y apropiándose de
la bohemia con su vozarron característico sin ningún empacho, dijo: -Voy a
contarles una anécdota que me pasó con este personaje; una vez lo invite a mi
hacienda para que me ayudara a ordeñar, yo le pregunte que si sabía ordeñar y
miren con la que me salió: que una vez le había tocado ordeñar a una delfina
para poder sobrevivir y que al animalejo este le había gustado tanto la forma
como lo había hecho que durante los quinde días que duró su naufragio, lo
acompañó para alimentarlo. Y después
dicen que yo soy el pajudo – remató, mientras todos reíamos del cuento y sobre
todo por el final que le dio.
No
había terminado Loco h su narración, cuando por una esquina del parque apareció
la Chula, bamboleando las cadenas con ese ardor sensual cuando quería ser
seductora, cuando llegó a la altura del grupo con ese desparpajo tan natural en
ella sin ningún empacho dijo: -Hola Gaviero nos echamos unito.
Sin
ningún arrobo él contestó: - ¡Por qué no! ¿Vamos? –Vamos- cuando la Chula trató de enganchar su brazo
con el del gaviero, todos protestamos y casi que la linchamos. La respuesta de
esta fue decirnos: - ustedes tan chimbos, no lo dejan a uno disfrutar un hombre
de verdad. Paparazi, reviroro y ofuscado, dijo: - ¿Es que nosotros somos
muñecos? -Voz no hables chimbo- fue la
respuesta de la mujer, mientras caminaba alrededor de la rotonda del parque
mientras interrogaba: - bueno y que brindan aquí- alguno le alargó cuncho que
había aportado Loco H. Viendo lo poco que quedaba de licor exclamó burlona: -
estos bohemios hoy están pelados. Al escuchar la burla de la Chola, el Gaviero
sacó su billetera y extrajo cien dólares, blandiendo el billete dijo: - ¿esto
alcanza para algo? Michihua casi le arranca la mano con el billete y con este
en su poder, preguntó: -¿qué traigo? ¿Qué traigo?- Casi todos dijimos a coro: -
aguardiente…aguardiente. Con la euforia de saber que habriá suficiente licor
por esa noche, Yeso arrancó a cantar una balada de los años sesenta, que todos
acompañamos con un desencore total. En pleno éxtasis bohemio, WCuarenta propuso
hacer una calilla para agasajar a tan magnánimo visitante; todos a coro y con
aplauso aceptamos la proposición y aquí quiero hacer un alto en el relato para
explicar en qué consiste una calilla.
El
calilla es un plato muy exclusivo de nuestro pueblo. Sus ingredientes
principales son arroz, macarela, papa criolla o amarilla, cebolla junca,
manteca, agua y sal, guisado generalmente a la orilla de un río; en un
principio fue el plato preferido de los adolescentes quienes antes de partir a
un paseo al río, asaltaban la alacena de la casa y con ollas al escondido,
preparaban la deliciosa manjar, entre cuentos risas y uno que otro desliz. Esta
costumbre fue pasando de generación en generación con pequeñas variantes, la
facilidad de su preparación y la económico
de sus ingredientes lo volvieron un plato típico de la región. Del
nombre podemos decir que existen dos versiones: unos aseguran que era la marca
de una poderosa firma distribuidora de víveres; mientras otros aseguran que era
el nombre que recibia el arroz de primera calidad.la tarea de descubrir cuál es
la versión correcta, la dejo a los estudiosos de las costumbres de mi pueblo.
Ahora continúo con el relato de la visita del Gaviero. En pleno éxtasis de la bohemia, ese éxtasis
que produce el licor antes de embriagarnos, por una de las entradas del
parque apareció uno de los sujetos más
representativos de la bohemia, Ruñidita acompañado de Tanque, y arribó
diciendo: - bien querida, bien querida, la reunión… ¿y que celebran? – estár
vivos_ contestó el indio. – A cosa por
H.P. a ver ¿dónde está el trago? La chola le alargó el cancho de Loco H, donde
apenas sólo quedaban dos tragos. En esas estaban cuando apareció Michihua con
dos garrafas de aguardiente, una en cada mano. La algarabía fue total cuando
Michihua destapó la primera botella y comenzó a repartir licor. La olla posposiaba
en el improvisado fogón. Expeliendo aquel delicioso aroma, que nos enervaba los
sentidos, aun más que ni el mismo licor, las llamas chisporroteaban, agitadas
por un contertulio, deseoso de acelerar la cocción del Subgeneris Yantar.
Nizar
inició a cantar el carro que quepan ocho, todos comenzamos a bailar, palmotear,
correar; en fin, el éxtasis era general, hasta el Gaviero se entusiasmo y
comenzó a bailar con la Chula. Eran casi las tres de la madrugada del martes,
cuando aparecieron los dos vehículos que habían partido en busca del mecánico; Gato Sucio manejaba uno de estos haciéndolo ronronear
casi como cuando salió de la fábrica. Algunos de los miembros de la comitiva se
acercaron a la festiva reunión, fueron recibidos con el néctar de baco; algunos
recibieron otros no. Quien parecía ser el jefe llamó la atención del Gaviero,
este eufórico lo invitó a compartir el banquete diciendo: -Venga jefe pruebe un
calilla, porque esto no me lo pienso perder. Todos a coro invitamos a los miembros
de la caravana a unirse al festejo.
El
calilla se repartió en forma tan espontanea como lo hacemos siempre,
improvisando platos y cubiertos; algunos comimos con los dedos, otros sacaron
la cédula para improvisarla como cuchara, otros buscaban palillos para hacerlo
a lo chino, el hecho fue que en la olla no quedó ni el raspao.
Tras
la frugal cena, el jefe de la caravana ordenó partir; el Gaviero se despidió prometiendo volver si alguna vez
los avatares de la vida se lo permitieran.
Todos
fuimos desfilando, ya en las botellas no quedaba nada, y en los picos de la
montaña, el Espejuelo, la aurora nos anunciaba que un nuevo día se acercaba.
Mientras
me alejaba del parque sentía una eufórica alegría de haber conocido a tan
controvertido personaje llamado el Gaviero. Realmente ha sido una bohemia
espectacular- me repetía mientras colocaba la cabeza en la almohada.
LA PELEA DEL CIRCO
El circo estaba lleno, aquel tan esperado duelo que de tiempo
atrás se venia promocionando al fin parece que se iba a efectuar: El Gorila y
el Oso el duelo más espectacular que ser humano se hubiese visto nunca antes y
posiblemente no volvería ver mucho tiempo después.
En el trasfondo de todo aquel montaje, los espectadores no ignoraban que ya mucho tiempo antes en otros
circos se había anunciado el mismo espectáculo, y que en vez de los
protagonistas dedicarse a lo suyo que era la pelea franca y abierta terminaban
por revolver sus instintos asesinos contra los apacibles espectadores, quienes
terminaban por ser destrozados por los protagonistas.
CENICIENTA
La joven era una chica súper light, con un cuerpo atrayente, figura estilizada, rostro de diosa
maya causaba satisfacción disfrutar la presencia de tan encantadora mujer.
Esta hermosa dama tenía una rara cualidad, ¡rara! Porque no
se alcanzaba a comprender si era defecto o virtud. A esta sensual joven le
gustaba y más que gustarle, parecía
disfrutar polemizar por todo. Criticaba a los buenos, a los medio buenos, a los
medio malos, a los malos. Criticaba a los pobres por pusilánimes, a los medio
pobres por conformistas, de los medio ricos se mofaba por acomodados y de los
ricos por omnipotentes. Se quejaba del poder por su grandeza, de los humildes
por su servilismo.
Se malhayaba porque Dios no la consultó cuando fue a crear el
mundo para verle indicado cual era el mejor mundo posible. Siempre encontraba
suspicacia en todos los supuestos que debatía. Su mundo era el mejor por esto
cada día se preocupaba por adaptarlo a su pensamiento y por cierto siempre todo
quedaba peor, por la bendita manía de cada instante acomodar el mundo a su
manera de pensar.
DEMOCRACIA
El
brioso caballo Democracia se veía rebosante y majestuoso, engordado a base de
“yaragua”, aparentaba una exuberante
prosperidad que muy pocos creian. Su jinete, el altanero hombre del corbatín
pregonaba a los cuatro vientos su deseo de ganar todas las batallas con aquel
caballo así le tocara aplastar a sus contrarios bajo los cascos de su animal.
Cuando
el del corbatín consiguió aquel caballo en una dura subasta electoral, este
tenía sobre los lomos gran cantidad de “mata duras” que le dejaron sus anteriores jinetes, que
muy pocas veces se preocuparon por aquellas llagas y cuando lo hicieron, fue
utilizado sofisticados fármacos extranjeros que hacían desaparecer el mal por
un tiempo, para reaparecer con más ímpetu poco tiempo después.
El
del corbatín como sus antecesores trataba de curarle las heridas al
“pobre” caballo utilizando los mismos
medicamentos. Pero estos parecían obrar al contrario porque tapaban una de las
llagas pero hacían brotar nuevas lacras en el cuerpo del animal, regándose por
todo el cuerpo, y cada día era menos evidente, la apariencia rebosante del
animal. Aquel caballo moría lenta, pero inexorablemente el del corbatín llamaba
nuevos “veterinarios” para que trataran de salvar al caballito que tantos
favores les prestaba.
Pasaba
el tiempo y ninguno de los llamados a tratar la enfermedad del noble animal,
encontraban el medicamento adecuado para restituirle la fortaleza al cada día
más enfermo animal.
La
ignorancia y la miopía no les a permitían a estos curanderos y al jinete del
caballo, que los fármacos que utilizaban desmejoraban al noble animal, hasta el
punto que de tanto aplicarle antibióticos, el pobre ya caminaba apenas en tres
patas.
Hasta
la oficina de la sociedad protectora internacional, llegaron los relinchos del
pobre animal, y sus agentes por una invitación que les hiciera el propio hombre
del corbatín vinieron a practicarle un examen al caballo para posteriormente
dar el dictamen, cuando este se conoció
horrorizó a todos los que les tocaba responder por la salud del caballo
Democracia.
El
dictamen de la sociedad protectora era un poco asemejado a la real salud del
animal ya que no tuvieron tiempo de hacerle un examen a fondo para saber si
tenía otra enfermedad mortal.
Los
remedios que colocaron en la fórmula no eran caros ni difíciles de conseguir,
pero los “curanderos” que cuidaban la salud del pobre animal se rasgaron los
vestidos empezando por el del corbatín que casi queda mudo de tanto gritar de
horror por las verdades escuchadas.
A
pesar de todo el caballo Democracia siguió caminando con sus tres patas que le
quedaban buenas. Por el esfuerzo que le tocaba realizar pronto otra de sus
patas se resintió, más sin embargo así lo hacían trabajar para que rindiera al
máximo, pero de tanto esfuerzo ya en los últimos días le tocaba brincar en una
sola pata porque la terquedad de sus protectores no les permitía ver que él
estaba entrando en estado de coma inretratable.
Para
colmo de males del caballo, uno de sus peores jinetes, el llamado “El Pollo”,
prometía montarlo nuevamente para restituirle la salud perdida de la cual él
era uno de los peores causantes.
Estando
en coma, el caballo Democracia llama a todos sus allegados para pedir su última
voluntad.
Fueron
ingentes los esfuerzos que se realizaron para reunir a todos los interesados en
escuchar la última voluntad del moribundo. De casi todos los rincones fueron
llegando los caballos, Comunista, Socialista, Derechista, Cristiano, Centrista,
y seguían y seguían llegando cada día más y más allegados del caballo
Democracia y todos esperaban ansiosos que éste delegara en alguno de ellos, las
funciones que hasta entonces había desempeñado.
El
caballo Democracia también esperaba, el día que había mandado a llamar a sus
allegados, ya tenía tomada la decisión y sólo esperaba ver llegar al elegido
para entregarle el cetro de mando y así dejar sus funciones en buenas manos;
pero la vida se le escapaba, ya no lenta, sino a raudales, y cuando se
encontraba en la etapa de transición, entra del estado de coma a agonía, fue
llegando con fuerte retumbar de cascos y
relinchando para demostrar su alegría, el caballo Anarquía; de su pecho vigoroso
y entre resoplidos dio una noticia que muchos de los presentes esperaban
ansiosos. El caballo Paz fue asesinado como a un kilometro de aquí.
El
caballo Paz: gritaron todos con asombro fingido en muchos.
Al
escuchar el nombre Paz, el ya casi moribundo Democracia entre la bruma de sus delirios,
creyó que el caballo Anarquía era el anhelado caballo Paz que él había esperado con tanta esperanza y haciendo un
esfuerzo sobre Equino, se arrastró hasta este para espirar en el momento que le
entregaba el bastón de mando al temido caballo Anarquía.
La
desbandada fue brutal cuando los presentes vieron que el cetro de mando había
sido entregado al caballo Anarquía. Ninguno esperaba aquella reacción del
caballo Democracia, pero al ver el cetro de mando en los cascos de Anarquía ya ninguno esperó más, con
cualquiera de los otros se hubiese logrado un acuerdo, pero con el indómito
sanguinario y brutal Anarquía gobernando, ya no se podía esperar si no la
muerte de este, cosa difícil de suceder.
EL SIMBOLO
El
movimiento de insurreccional, se extendía rápidamente como una mancha cancerosa
avanzando lenta pero segura.
Los muchos males que
a través de los años habían golpeado a la mayoría del pueblo, fueron la probeta
donde fue creciendo el espectro de la violencia
que en menos de un año casi calcinan al pequeño país, nadie sabía
exactamente cuál había sido la causa para que naciera el movimiento
insurreccional. Los estudiosos no encontraban una causa justa para que este hubiera surgido y que en
tan poco tiempo logrará la dimensión de una epidemia que afectaba todo a su
paso. Pero ellos que en su mayoría son integrantes y voceros del sistema
reinante, aquello no había surgido espontáneamente y pregonaba a los cuatro
vientos que si trataba de un clásico intervencionista comunista en su “idílico”
país.
Ellos nunca
entendían que todo era un simple encadenamiento de males endémicos que crecían
encadenados uno con otro a través de los ciento y pico de años de dictaduras
republicanos disfrazados de democracia, donde la operación así fuera pacifica
destrozada sin contemplación alguna, donde los derechos ciudadanos eran
pisoteados donde la soberbia nacional era humillada por otra clase de
intervencionismo que la clase dirigente aceptaba orgullosa, pretendiendo
hacerle creer al pueblo que uno apenas ayuda financiera con la única pretensión
de colaborar al hermano pobre
Cuando el cáncer de
la violencia comienza a sentirse en los propios puestos del gobierno; a las
puertas en las puertas de este, llamo al hermano rico a ofrecer su mano dudosa;
a los puertos del mar, aire y tierra del país fueron llegando los regalos
representados en lujosos tractores,
tanques de guerra, modernos aviones de combate, sofisticados fusiles capaces de
disparar 600 cartuchos en un minuto, y también llegaron unos gorilas grandotes
de ojos azules pelo rubio que a toda hora se la pasaban moviendo su mandíbula
móvil como las vacas cuando están bostezando.
Los amigos de la
insurrección también movieron sus atributos rápidamente tratando de ayudar a
sus ocasionales amigos, tratando de establecer una amistad firme y
desinteresada; les habían enviado la más moderna para lucha guerrillera que es
su especialidad y con ellos también llegaron unos osos grandotes de mirada dura
y hablar ceremonioso que a toda hora hacían énfasis en la palabra revolución lo
que antes era una lucha interna de la noche a la mañana se convirtió en una
verdadera guerra donde los que llevaban la peor parte eran los que no habían
tomado parte por ninguno de los dos bandos trenzados en la lucha. De todas partes
del mundo llegaban voces de aliento para ambos bandos. Estas voces que llegaban
acompañados con ayudas que prácticamente eran innecesarias por encontrarse las
bodegas llenas de estas sin tener quien
las utilizara, mientras el pueblo moría a causa de las ayudas o por el hombre
que no encontraba ya donde acomodarse, a saciar su apetito destructivo.
En medio de todo
aquel caos, con toda aquella basura rodeándolo había surgido un líder popular
que clamaba por paz para su pueblo.
Los únicos que lo
escuchaban eran quienes sufrían las consecuencias de la revolución, la que
verdaderamente creían que la paz es el patrimonio principal que un pueblo.
Este hombre había formado un sindicato independiente al que
se había asociado el noventa
(90)% de la población no combatiente es decir todo el pueblo que en aquel
momento moría de hambre o aniquilado por maquinaria destructiva de ambos bandos
ninguno de los dos bandos enfrentados en la contienda, habían prestados
atención al dinámico líder pacifista que sin haber disparado ni un solo tiro había
logrado lo que ellos con sus ríos de sangre no lograrían nunca... unir al país
en un solo propósito nacional.
Y como un monstruo
emergiendo de una cloaca de la mente de los organizadores
EL DESBARATADO
Cuentan
en las crónicas de campaña, del libertador Simón Bolívar, que en su desplazamiento a la campaña del sur,
saliendo del cantón de Buga para llegar
en una sola jornada hasta el cantón de Caloto, llegó hasta la rivera del
río el Espejuelo. Este se encontraba enfurecido y bramaba ensordecedor no
permitiendo el paso de la tropa y sus pertrechos.
Ante
esta disyuntiva, cuenta el narrador que sólo cupo esperar, pero que de pronto
de manera insólita, el rio calmó su bramera quedando solo un pequeño hilo de
agua que no mojaba ni los tobillos. Aprovechando esta coyuntura, el libertador
dio la orden de avanzar; de primero, pasó la caballería, cuando estos pasaron
sin novedad, se dispuso la avanzada de la artillería, eran casi cien piezas de
cañones diferentes calibres y marcas desde las más antiguas hasta las más
modernas; en su mayoría arrebatadas al ejército realista en las campañas de la
Nueva Granada y Venezuela.
Estaban
cruzando el largo hilo que había dejado el río, cuando de pronto se escuchó un
ruido sordo en la parte alta del río. La tropa apretó el paso y las primeras
ganaron la orilla opuesta. Estando el grueso de la botería casi en medio del lecho del río, el
ruido se volvió ensordecedor, los soldados volvieron la vista y aterrados
vieron como una montaña de agua se les venía encima; asombrada la tropa ante
tan espeluznante espectáculo, sólo atina a salir corriendo despavorida
olvidándose de las pertrechas tratando sólo de salvar sus vidas. Los de la
caballería y la infantería vieron como la montaña de agua y lodo arrastraba
inmisericorde todo a su paso con la fuerza de mil volcanes, como si el infierno
con todos sus demonios pasara por aquel pequeño riachuelo. Cinco minutos apenas
duró aquella avalancha, el rumo
ensordecedor se fue apaciguando dando paso a un murmullo.
El
general Bolívar esperó una hora más antes de enviar una comisión evaluadora.
Después que con recelo llegaron hasta las riberas del río, comprobaron que el
panorama era más que dantesco, el olor a lodo atosigaba el ambiente, impidiendo
respirar normalmente y el lecho del río en un tramo de casi doscientos metros
ofrecía un paisaje desolador y tenebroso; espantado la comisión, corrió a
informar al libertador que de la gloriosa botería granadina, no quedaba ni la
sombra. Recibido el informe personal maute, el libertador se fue a comprobar el
suceso y su alma se llenó de congoja y
desolación al confirmar que de su imponente artillería solo quedaba el nombre.
Parado
enfrente del macabro paisaje, su estado mayor le escuchó estas palabras: - ni
siquiera el poderoso ejército español con todo su poder ha logrado hacerme tano
daño en tan poco tiempo como este riachuelo de mierda. Me ha DESBARATADO toda
mi artillería y no he podido hacer nada- desolado, acongojado, entristecido, el
libertador paró en una piedra a gritar histérico: - me lo ha desbaratado…me lo
ha desbaratado… - hasta enronquecer y exangüe se retiró de aquel lugar
repitiendo en sordo quejido: -me lo ha desbaratado.
A
partir de aquel momento, el río Espejuelo se conoció como el río que desbarató
al ejército libertador. Y hoy se conoce como el Río Desbaratado.
EL MIEDO DE LOS DIOSES
Llegaron; ¿no sé de dónde?, pero llegaron, me
despertaron con el ruido de sus voces.
Hoy no sé si
fueron sus voces, ya que hablaban con la voz del pensamiento, el hecho es que
me despertaron, me llamaron por mi
nombre y aunque eran varias solo uno era quien hablaba; y con voz cavernosa me
dijo - tienes una misión especial que cumplir.
¿Una misión especial? pregunte con incredulidad,
mientras mi subconsciente se hacía multitud de preguntas, que no me pude
responder porque nuevamente escuche la voz de mi interlocutor.
-Sí. La junta pro defensa del universo preocupada
por los desmanes de los terrícolas, ha analizado minuciosamente encontrando que tu eres el único hombre capaz
de salvar la raza humana por ende la vida de este planeta.-
Me vi riendo cínicamente en mi subconsciente cuando
escuche esa versión- ¿cómo así?- pregunte mordazmente, sin tomar en serio lo
que escuchaba.
-Si, tienes una misión especial que cumplir y hemos venido a instruirte para
que la cumplas en el menor tiempo posible y de la manera más satisfactoria
posible.
Quién hablaba lo hacía con seguridad y aplomo; esto
hizo que mi mueca irónica cambiara a una actitud más seria y analítica.
Mientras ellos estudiaban mis reacciones, mi cerebro se bloqueo al no encontrar
una razón lógica para aquella situación - tienes que llevar el mensaje de los
dioses a los hombres - El portavoz quiso
seguir hablando pero de inmediato lo ataje diciéndole: -¡como, como, como!.
-Sí. Tienes que llevar el mensaje de los dioses a
los hombres.
-¿ y porque yo?, porque no lo hacen ustedes mismos-
los espete con altanería.
Todos me miraron paternalmente, como cuando alguien
da una orden y el subordinado antes de cumplirla se dedica a
"patalear". Tras unos instantes hablo de nuevo el vocero-
-No lo hacemos nosotros mismos, porque hasta los
dioses tienen sus límites.
-¿Cómo así?- pregunte entre irónico, cínico e
incrédulo.
-Muchacho voy a explicarte algunas cosas para que no
pongas más objeciones; ustedes los terrícolas están a punto de provocar una
catástrofe universal, pues han creado la inteligencia artificial y eso no está
permitido por las reglas estelares.
-No entiendo- interrumpí de pronto al no poder
captar el mensaje.
-Si Otoniel los hombres con su ciencia están
traspasando los limites que los dioses permiten y con ello están provocando su
propia destrucción, y están creando la inteligencia sin alma y esto es
peligroso hasta para los mismos dioses.
-Yo pensaba que los dioses eran invulnerables-
interrumpí con cierto dejo de frustración al escuchar las últimas palabras de
mí interlocutor.
-Para que entiendas y te hagas a una idea de los
cosas del cosmos te diré que todo en el universo es una cadena interminable, ya que el primer eslabón
depende del último